🏛 El Club Nacional y el gobierno de Sánchez Cerro: la oligarquía en el poder.
"Hablando de Sánchez Cerro, podría ser otro capítulo de la triste historia republicana; se distinguió por la variación de su temperamento. Le da el golpe de Estado a Leguía el 22 de agosto de 1930, con muy buenas intenciones de respaldo al pueblo, pero pronto el grupo oligárquico lo rodea, y con este comienza su insensibilidad, hasta clausurar la CGTP..." Testimonio de sindicalista Demetrio Flores. Fuente: Obreros frente a la crisis. testimonios años 30, Derpich, 1987.
El breve gobierno de Luis Miguel Sánchez Cerro (1931–1933) suele recordarse por la violencia política, la guerra con Colombia y su trágico final. Sin embargo, un aspecto menos señalado es cómo la oligarquía vinculada al Club Nacional se convirtió en el verdadero sostén de su gabinete.
En apenas dieciséis meses, Sánchez Cerro nombró seis presidentes del Consejo de Ministros: Germán Arenas y Loayza, Francisco Lanatta Ramírez, Luis Alberto Flores Medina, Ricardo Rivadeneira Barnuevo, Carlos Zavala Loayza y José Matías Manzanilla Barrientos. Todos ellos, junto con varios ministros sectoriales, aparecen relacionados en la nómina del Club Nacional, el espacio de sociabilidad más exclusivo de Lima.
📌 Ministros con vínculos al Club Nacional
- Germán Arenas y Loayza – Ministro de Gobierno y Policía, socio del Club. Historia política: Abogado y político limeño (1870–1948). Fue diputado por Huari (1901–1918). Ocupó varias veces el cargo de Ministro de Gobierno y Policía (1907–1908, 1917–1918, 1918–1919), Ministro de Hacienda y Comercio (1918), Ministro de Fomento y Obras Públicas (1931–1932). Presidió el Consejo de Ministros en dos gobiernos: José Pardo (1918–1919) y Luis Miguel Sánchez Cerro (1931–1932). Historia económica: Su gestión en Hacienda y Fomento lo vinculó a la administración de recursos públicos en momentos de crisis fiscal y modernización de obras públicas. Representó a sectores de la élite limeña con intereses en comercio y finanzas, y su pertenencia al Club Nacional lo situaba dentro de los círculos económicos dominantes de la época.
- Francisco Lanatta Ramírez – Ministro de Hacienda y Comercio, miembro registrado. Historia política: Abogado y político peruano, activo en las primeras décadas del siglo XX. Fue Ministro de Hacienda y Comercio en varias ocasiones y llegó a ser Presidente del Consejo de Ministros durante el gobierno de Luis Miguel Sánchez Cerro (enero–marzo de 1932). Su papel fue clave en la administración económica en un periodo de crisis fiscal y de enfrentamiento político con el APRA. También se desempeñó como parlamentario y ocupó cargos en gobiernos anteriores, lo que lo convirtió en un hombre de confianza dentro de los círculos de poder. Historia económica: Desde el Ministerio de Hacienda, Lanatta Ramírez tuvo influencia en la política tributaria y en la gestión de recursos públicos en un contexto de déficit y necesidad de financiamiento para obras y defensa nacional. Su apellido está vinculado a familias con intereses en comercio y finanzas, y aparece en la nómina del Club Nacional, lo que confirma su pertenencia a la red oligárquica limeña que articulaba poder económico y político.
- Luis Alberto Flores Medina – Ministro de Hacienda, apellido con trazabilidad en la institución. Luis Alberto Flores Medina (1899–1982) fue abogado y político peruano, diputado constituyente en 1931, Ministro de Gobierno y Policía en 1932, Presidente del Consejo de Ministros entre marzo y mayo de ese mismo año durante el gobierno de Sánchez Cerro, y posteriormente Ministro de Marina y Aviación en 1933; tras el asesinato de Sánchez Cerro asumió la jefatura de la Unión Revolucionaria, partido de corte fascista inspirado en Mussolini, convirtiéndose en su líder supremo hasta 1960, además de desempeñarse como embajador del Perú en Italia (1948–1950) y Paraguay (1956–1962), lo que lo consolidó como una figura clave de la derecha autoritaria peruana con influencia política y diplomática más que empresarial.
- Ricardo Rivadeneira Barnuevo – Ministro de Justicia e Instrucción, linaje presente en el Club. Ricardo Rivadeneira Barnuevo fue el elemento que otorgó solvencia moral e intelectual al gabinete de Sánchez Cerro. Abogado, magistrado y rector universitario, su capital no provenía de la banca ni de los círculos empresariales del Club Nacional, sino de su prestigio académico y jurídico. En medio de la crisis de 1932 y la Revolución de Trujillo, su presencia en el Consejo de Ministros representó la legitimidad institucional que la oligarquía necesitaba para sostener el poder político, convirtiéndose en el rostro de credibilidad del régimen frente a la violencia y la represión. Lo que se desprende de la trayectoria de Rivadeneira Barnuevo es que su papel dentro del gabinete de Sánchez Cerro no fue el de representar intereses económicos o patrimoniales —como sí ocurría con ministros vinculados al Club Nacional— sino el de aportar solvencia moral e intelectual. Su formación académica en San Marcos, su rol como rector de la Universidad Nacional de Trujillo y su carrera como magistrado y docente lo convirtieron en un referente de legitimidad institucional. En ese sentido, Rivadeneira cumple la función de “intelectual orgánico” de la élite jurídica y académica, más que de operador económico de la oligarquía. Por eso no aparece en registros del Club Nacional: su capital no era financiero ni empresarial, sino académico, jurídico y moral, lo que le permitió ser el rostro de credibilidad del gabinete en medio de la crisis de 1932 y la Revolución de Trujillo. Rivadeneira Barnuevo representa el contrapunto dentro del gabinete oligárquico: el que no aporta dinero ni redes empresariales, pero sí la legitimidad intelectual y ética que la oligarquía necesitaba para sostener el poder político.
- Carlos Zavala Loayza – Ministro de Relaciones Exteriores, apellido patrimonial con membresía. (Lima, 1882 – Lima, 1957) fue abogado, jurisconsulto, magistrado, diplomático y político peruano. Se doctoró en Jurisprudencia en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en 1904 y desde temprano se vinculó a la vida pública como concejal de Lima y agente fiscal. Su carrera lo llevó a denunciar abusos durante el gobierno de Leguía, consolidando una imagen de solvencia jurídica dentro de la élite limeña. En el gobierno de Sánchez Cerro, asumió la Presidencia del Consejo de Ministros y el Ministerio de Relaciones Exteriores entre el 9 de septiembre y el 24 de diciembre de 1932, sucediendo a Ricardo Rivadeneira Barnuevo. Su gestión coincidió con dos momentos críticos: la Revolución de Trujillo de 1932, cuyas secuelas políticas y judiciales debió administrar, y el conflicto con Colombia, que exigió una conducción firme de la política exterior. Durante su premierato se desarrollaron los juicios militares sumarios y ejecuciones contra miles de procesados por la rebelión aprista, consolidando la línea dura del régimen.Posteriormente, Zavala alcanzó la cúspide del poder judicial como Presidente de la Corte Suprema del Perú (1941–1942), reforzando su perfil como figura patrimonial y jurídica de la oligarquía. Su apellido lo vinculaba a familias tradicionales limeñas con presencia en círculos de poder, y su rol como canciller lo situó en el frente de las negociaciones internacionales.
- José Matías Manzanilla Barrientos – Ministro de Guerra, socio documentado. José Matías Manzanilla Barrientos (Ica, 1867 – Lima, 1946) fue abogado, jurista y político que asumió la Presidencia del Consejo de Ministros y el Ministerio de Relaciones Exteriores entre diciembre de 1932 y junio de 1933, en el tramo final del gobierno de Sánchez Cerro; su gestión estuvo marcada por dos frentes críticos: por un lado, la administración de los juicios militares sumarios y ejecuciones masivas contra miles de apristas tras la Revolución de Trujillo de 1932, consolidando la línea represiva del régimen, y por otro, la conducción de la política exterior en el conflicto con Colombia por el territorio de Leticia, en un contexto de tensión bélica; tras el asesinato de Sánchez Cerro en abril de 1933, Manzanilla continuó en funciones hasta la transición con Óscar R. Benavides, encarnando así el perfil del jurista patrimonial convertido en operador político, que sostuvo la legitimidad institucional de la oligarquía en uno de los momentos más frágiles de la historia republicana-
- Jorge Prado Heudebert, miembro de la influyente familia Prado, representó la proyección política de una de las dinastías patrimoniales más poderosas del Perú, vinculada al control de bancos, empresas y al círculo oligárquico del Club Nacional; su rol como parlamentario y ministro en las décadas de 1930 y 1940, en el contexto del gobierno de Sánchez Cerro y la posterior transición con Benavides, lo consolidó como figura clave en la articulación entre poder económico y poder institucional, encarnando la fusión entre patrimonio y política que caracterizó a la élite limeña en tiempos de crisis y recomposición del Estado.
🗺 Contexto político
El gobierno de Sánchez Cerro enfrentó dos frentes:
- Interno: la oposición del APRA y la represión política.
- Externo: la guerra con Colombia por la ocupación de Leticia.
En ambos escenarios, el gabinete estuvo dominado por apellidos de élite que representaban intereses de banca, comercio, minería y gremios tradicionales. El Club Nacional funcionó como plataforma de legitimación institucional, donde se reclutaban ministros para sostener un régimen militarista en medio de crisis.
La coincidencia entre ministros y socios del Club Nacional demuestra que el gobierno de Sánchez Cerro fue, en gran medida, administrado por la oligarquía limeña. El poder político no se ejercía de manera autónoma, sino como prolongación de las redes patrimoniales que controlaban la economía y la sociabilidad de la élite.
El asesinato de Sánchez Cerro en 1933 cerró un ciclo breve pero revelador: incluso en momentos de guerra y violencia interna, las élites del Club Nacional mantuvieron el control del Estado, asegurando que sus intereses prevalecieran sobre cualquier intento de democratización.