viernes, septiembre 25, 2026

CÉSAR BETTOCCHI: EL PUBLICISTA DEL PODER QUE APARECIÓ EN EL CASO DEL LICEO NAVAL

CÉSAR BETTOCCHI: EL PUBLICISTA DEL PODER QUE APARECIÓ EN EL CASO DEL LICEO NAVAL

Cuando César Antonio Bettocchi Bustamante apareció ante las cámaras como padre de uno de los adolescentes investigados por la agresión sexual de usar un palo de escoba contra un alumno sujetado por sus extremidades boca abajo, ocurrida durante una actividad del Liceo Naval Almirante Guise, podía parecer simplemente eso: un padre defendiendo a su hijo. Bettocchi sostuvo públicamente que los muchachos estaban jugando y que la situación «se les fue de las manos». También argumentó que se encontraban en «un bus grande», donde había bulla y los alumnos acostumbraban chacotear, explicación relevante porque posteriormente se estableció que el vehículo era una cúster turística blanca contratada para el traslado de los estudiantes. Lo que entonces no era conocido públicamente era la trayectoria del hombre que estaba formulando aquella explicación: casi veinte años alrededor de campañas electorales, propaganda, comunicación política, estudios de opinión, estrategia de imagen y contrataciones con distintas entidades del Estado.



 

La historia puede rastrearse por lo menos hasta 2006. Ese año, la revista especializada Adlatina entrevistó a Abel Aguilar Pretell y César Bettocchi porque su agencia había obtenido la campaña para la reelección de Luis Castañeda Lossio como alcalde de Lima. La entrevista es particularmente reveladora porque Bettocchi describió cómo se distribuía el trabajo: «Abel cerca del alcalde y Sergio Martínez en gráfica». Aguilar fue todavía más explícito respecto del oficio que ejercían: «Una de nuestras fortalezas es la propaganda», señalando experiencia en campañas presidenciales, parlamentarias y municipales. Dos décadas después, los registros oficiales permiten comprobar que aquellos tres nombres —Bettocchi, Aguilar y Sergio Gustavo Martínez Casterot— no correspondían a una reunión circunstancial de publicistas, sino a un núcleo profesional que reaparecería en diferentes sociedades, campañas políticas y contrataciones estatales.


 

La documentación del Registro Nacional de Proveedores permite identificar al menos tres sociedades vinculadas a ese núcleo. En Aguilar & Bettocchi S.A.C. figuran como accionistas César Bettocchi y Sergio Martínez Casterot; en El Martínez Diseño y Arte Final S.A.C., nuevamente Bettocchi y Martínez; y en Aguilar & Bettocchi Research S.A.C., Bettocchi aparece asociado con Abel Aguilar. Bettocchi constituye, por tanto, el punto común entre las tres estructuras empresariales. Esta precisión es importante porque el nombre Aguilar & Bettocchi podía inducir a pensar que Abel Aguilar era necesariamente accionista de esa primera sociedad; el registro oficial muestra que no: Aguilar aparece como socio de Bettocchi en Aguilar & Bettocchi Research, mientras Sergio Martínez aparece asociado con Bettocchi en las otras dos.


 

La actividad estatal del grupo puede documentarse desde 2008. Aguilar & Bettocchi S.A.C. registra ese año tres contrataciones con el Ministerio de Energía y Minas, por S/36.000 en conjunto. Una correspondió al control de colocación de material publicitario en medios y verificación de su emisión para una campaña de uso eficiente de energía; otra fue un estudio cualitativo mediante grupos focales para evaluar aquella campaña. Pero la contratación más interesante lleva fecha 7 de agosto de 2008: por S/9.000 se encargó el «servicio de revisión y reformulación de guiones de acuerdo a lo solicitado por la Presidencia de la República – testimonios». El contratante fue el MINEM.

 

En septiembre de 2013, la misma sociedad recibió S/10.900 del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables para implementar una propuesta de difusión sobre la ley de alternancia promovida por ese ministerio. Dos años después aparece un fenómeno todavía más interesante en la Municipalidad de San Isidro. El 3 de marzo de 2015, Aguilar & Bettocchi Research recibió S/9.350 por «fortalecimiento de la gestión municipal»; exactamente ese mismo día, El Martínez recibió S/10.780 para realizar un «diagnóstico de la nueva gestión municipal». El 27 de marzo vuelve a producirse la coincidencia: Aguilar & Bettocchi Research obtuvo S/11.500 para elaborar un informe sobre el logotipo municipal destinado a la Oficina de Comunicaciones e Imagen, mientras El Martínez recibió S/11.550 para crear y diseñar un manual para esa misma oficina. Eran dos sociedades distintas, ambas vinculadas mediante César Bettocchi, contratadas por la misma municipalidad, exactamente los mismos días y para trabajos relacionados con gestión, comunicación e imagen institucional.

 

La presencia del grupo en San Isidro continuó. En julio de 2016, Aguilar & Bettocchi S.A.C. recibió S/29.200 para elaborar un diagnóstico situacional sobre los principales servicios municipales, y en marzo de 2017 otros S/30.000 por asesoría especializada en estrategias de gestión de comunicación corporativa. Paralelamente, Aguilar & Bettocchi Research registra en 2015 cuatro operaciones con la Contraloría General de la República, cada una por S/11.250, es decir, S/45.000 según la base consultada.

 

Otro capítulo particularmente revelador corresponde a Miraflores. En noviembre y diciembre de 2016, Aguilar & Bettocchi aparece realizando trabajos vinculados con estrategias de comunicación de la Alta Dirección municipal. Después entra El Martínez. Entre diciembre de 2017 y diciembre de 2018, esta última sociedad obtuvo cinco órdenes de la Municipalidad de Miraflores por S/58.900. Los objetos muestran claramente la especialidad: análisis del posicionamiento público municipal en medios digitales y estrategias para convertir a Miraflores en referente de innovación; creación de contenidos para plataformas digitales; imagen integral y concepto gráfico; creación de identidad gráfica para un aplicativo municipal; y, finalmente, diseño de piezas de comunicación, videos y presentaciones para el cierre de gestión y rendición de cuentas. El alcalde durante este período era Jorge Muñoz.

 

La continuidad posterior merece atención. Muñoz dejó Miraflores y pasó a la Municipalidad Metropolitana de Lima. El Martínez reapareció bajo aquella administración: el 30 de octubre de 2020 recibió S/21.500 por elaboración de reportes informativos; el 8 de febrero de 2021, otros S/21.500 por análisis de datos y elaboración de reportes; y el 14 de octubre de 2021, EMILIMA contrató a la empresa por S/34.000 para servicios diversos. Sumadas las cinco contrataciones de Miraflores y estas tres posteriores de la administración metropolitana, aparecen ocho operaciones por S/135.900 entre diciembre de 2017 y octubre de 2021. El dato demuestra una continuidad contractual de la empresa entre entidades administradas durante los períodos encabezados por Muñoz; no estamos diciendo que el alcalde seleccionara personalmente al proveedor, solo pedimos que cada quien saque sus propias conclusiones.

 

La documentación descubre además otro cruce político. El 14 de febrero de 2019, apenas iniciada la administración de George Forsyth en La Victoria, El Martínez recibió de esa municipalidad S/8.400 por un «servicio de diseño gráfico publicitario creación de logo». Aislado, el dato podría carecer de mayor significación. Pero dos años después Abel Aguilar, socio de Bettocchi en Aguilar & Bettocchi Research y antiguo integrante del núcleo descrito en 2006, aparece identificado por El Comercio como asesor cercano de Forsyth durante su proyecto presidencial de 2021. Tenemos, por consiguiente, dos conexiones documentales diferentes con el mismo espacio político: la empresa Bettocchi-Martínez contratando con la Municipalidad de La Victoria durante la gestión Forsyth y Abel Aguilar apareciendo posteriormente dentro del círculo político del propio Forsyth. Estos hechos demuestran la persistencia del mismo circuito profesional.


 

El episodio que mejor permite entender la especialidad política de esta red es probablemente el PPKuy. Durante la campaña presidencial de Pedro Pablo Kuczynski de 2011, Abel Aguilar fue identificado como responsable de la estrategia que produjo aquel personaje electoral. Años después, Gestión lo presentó como el «papá del PPKuy». A esto se agrega un hallazgo registral: una base que reproduce información asociada a INDECOPI muestra PPKUY como marca de servicio mixta correspondiente a 2011, expediente 449847-2011/OSD y certificado S00067199, asociada al RUC de Aguilar & Bettocchi como titular o solicitante. La huella empresarial de la marca está documentada.


 

La relación con PPK, socio del oligárquico Club Nacional, no terminó en una mascota electoral. Cuando Kuczynski llegó a la Presidencia en 2016, Abel Aguilar Pretell fue designado el 3 de agosto de ese año director de la Oficina General de Comunicación Social de la Presidencia del Consejo de Ministros. Posteriormente ocupó la Secretaría de Comunicación Social de la PCM, cargo al que renunció en agosto de 2017. La secuencia es objetiva: un profesional que había trabajado en la comunicación electoral de PPK y en la creación del PPKuy pasó, después de la victoria electoral de Kuczynski, a desempeñar responsabilidades oficiales en la comunicación de la PCM. Esto  pero constituye un ejemplo concreto de circulación entre campaña electoral, comunicación política y aparato gubernamental.


 

La trayectoria llega prácticamente hasta el presente. Información periodística basada en documentación electoral ha identificado pagos superiores a S/113.000 de Renovación Popular a César Bettocchi por dos estudios de mercado, relacionados con análisis electoral y comunicación hacia las elecciones de 2026. Es decir, veinte años después de aquella entrevista de 2006 en la que Aguilar declaraba que una de sus fortalezas era «la propaganda», Bettocchi continuaba profesionalmente relacionado con investigación y estrategia aplicada a la política electoral. No aparece, por tanto, una fidelidad partidaria continuada —los actores políticos mencionados pertenecen a espacios diferentes—, sino algo más característico del consultor profesional: capacidad de circulación entre distintas organizaciones, candidatos y administraciones.


 

Es con esos antecedentes que Bettocchi aparece en septiembre de 2026 ante las cámaras por el caso del Liceo Naval Almirante Guise. Allí afirmó que los estudiantes estaban jugando y que aquello «se les fue de las manos», y presentó el vehículo como un «bus grande» donde había bulla y los alumnos chacoteaban. Posteriormente se conoció que se trataba de una cúster turística blanca contratada para transportar a los estudiantes. Es un enigma si Bettocchi recibió instrucciones para instalar determinada versión del caso. Pero tampoco corresponde describirlo simplemente como un padre sin experiencia comunicacional improvisando ante una cámara: el hombre que estaba construyendo públicamente una explicación de los hechos llevaba aproximadamente dos décadas trabajando profesionalmente en propaganda, campañas, investigación de opinión, posicionamiento, comunicación política e imagen institucional.


 

El punto que queda planteado por el caso

El 18 de septiembre aparece ante los medios César Antonio Bettocchi Bustamante, padre de uno de los investigados. Dice que aquello ocurrió en “un bus grande”, introduce la explicación de la “bulla” para justificar por qué los adultos podrían no haberse percatado y presenta los hechos como un juego que “se les fue de las manos”.

Ahora sabemos algo que entonces no conocíamos: quien construyó públicamente esa explicación tenía veinte años de experiencia dentro de un núcleo profesional dedicado a publicidad, propaganda y comunicación política; había sido socio de la empresa vinculada registralmente al PPKuy; su socio había diseñado aquella estrategia electoral y posteriormente dirigido la comunicación de la PCM; y el propio Bettocchi había realizado recientemente trabajos de estudios y comunicación electoral para Renovación Popular.

Eso no demuestra que alguien lo haya enviado a instalar una versión. Pero sí destruye cualquier descripción simplista de Bettocchi como un padre cualquiera improvisando ante una cámara.

La cuestión documental para CazaOligarcas queda mucho mejor formulada así: ¿Bettocchi habló únicamente como padre o utilizó conscientemente su experiencia profesional en comunicación política para instalar una interpretación favorable a los investigados? ¿De dónde obtuvo específicamente el dato falso o equivocado del “bus grande”?  Esas dos preguntas todavía no están contestadas. Pero ahora sabemos exactamente dónde están los huecos de la red y qué líneas de investigación podrían cerrarlos.