martes, abril 14, 2026

Keiko, el segundo lugar y el voto inválido con el 86.915 % de actas contabilizadas

Keiko, el segundo lugar y el voto inválido

Keiko Fujimori: liderazgo sin sobresaltos

Con el 86.915 % de actas contabilizadas, Keiko Fujimori se mantiene firme en el primer lugar con 2,501,056 votos (16.861 % válidos). Su ventaja sobre el resto es amplia y estable: más de 710,378 votos por encima de Rafael López Aliaga. En este tramo, su pase a segunda vuelta no está en discusión.

La disputa por el segundo puesto

La tensión real está en la diferencia entre Rafael López Aliaga y Roberto Sánchez:

  • López Aliaga: 1,790,678 votos (12.072 %).
  • Sánchez: 1,738,681 votos (11.721 %).
  • Brecha: 51,997 votos (≈0.35 %).

Jorge Nieto queda relegado con 1,667,243 votos (11.240 %), ya fuera de la pelea inmediata. La novedad es que Sánchez sigue recortando la distancia: en el corte anterior la brecha era de 59,577 votos; ahora bajó a 51,997. El ritmo es constante y con el 9.2 % de actas pendientes todavía puede cambiar el desenlace.

Actas pendientes y posibilidades

Quedan 8,576 actas por contabilizar (≈9.245 %), equivalentes a unos 1.64 millones de votos potenciales. Para remontar, Sánchez necesita obtener una ventaja de ≈3.2 puntos porcentuales sobre Aliaga en esas actas.

  • Si mantiene el mismo ritmo de recorte (≈7,500 votos netos por cada 0.3 % de actas), podría alcanzarlo.
  • La clave está en la procedencia de las actas pendientes: si provienen de bastiones de Juntos por el Perú, la remontada es plausible; si están más distribuidas, el ritmo podría no bastar.
  • Muchos de esos lugares son zonas sin presencia efectiva del Estado, donde la logística electoral es más vulnerable y fácil de manipular, lo que aumenta la desconfianza sobre cómo se resolverá el conteo final.

El voto inválido: la primera fuerza ciudadana

Los votos en blanco (2,013,616) y nulos (874,050) suman 2,887,666, equivalentes al 16.295 % de los votos emitidos. Este bloque supera a cualquier candidatura individual y se convierte en el verdadero protagonista silencioso de la elección. No solo refleja desencanto y desconfianza, sino que cuestiona la legitimidad del sistema: en una elección donde la diferencia entre segundo y tercero es mínima, el voto inválido pesa más que cualquier candidatura.

El caso Lima Sur: negligencia o sabotaje

La disputa por el segundo lugar está atravesada por un hecho grave: en Lima Sur, 211 mesas en 15 locales no se instalaron, lo que dejó sin votar a más de 63,000 ciudadanos. Según denuncias, esto afectó directamente a López Aliaga, que habría perdido miles, decenas de miles o incluso centenares de miles de votos potenciales en zonas donde tenía respaldo. El gerente de ONPE está hoy en prisión preventiva y varios funcionarios de alto nivel han sido denunciados. Para muchos, más que un error logístico, esto parece un autosabotaje institucional que alteró la balanza y abrió espacio para que Sánchez creciera en el conteo.

Antecedente histórico: la derrota de Keiko en 2021

El impacto de decenas de miles de votos no es nuevo en la política peruana. En 2021, Keiko Fujimori perdió la presidencia frente a Pedro Castillo por apenas 44,263 votos de diferencia. En 2016, ya había perdido frente a PPK por 41,057 votos. Estos antecedentes muestran que en Perú las elecciones se deciden por márgenes mínimos, y que la exclusión de 63,000 electores en Lima Sur es una cifra capaz de alterar el resultado de quién pasa a segunda vuelta.

Lectura crítica

La elección muestra tres planos:

  1. Keiko Fujimori consolidada en el primer lugar.
  2. La disputa por el segundo puesto entre Aliaga y Sánchez, definida por una brecha mínima y por el origen de las actas pendientes.
  3. El voto inválido como expresión masiva de desafección ciudadana, que supera a todos los candidatos y obliga a leer la elección no solo en términos de porcentajes, sino de legitimidad institucional.

Conclusión

Keiko ya está en segunda vuelta. El verdadero suspenso está en quién la acompañará: Aliaga o Sánchez. La diferencia es tan estrecha que cada acta pendiente puede cambiar el desenlace. Pero más allá de nombres, el dato más contundente es doble: el voto inválido como primera fuerza ciudadana y la negligencia en Lima Sur que, con funcionarios de ONPE bajo investigación y cárcel, deja la sensación de que la elección no solo se juega en las urnas, sino en la fragilidad de las instituciones.