Los
Belaúnde y China: la telaraña familiar detrás de una disputa geopolítica.
Por Iván Oré Chávez.
La reciente ofensiva verbal de Víctor Andrés García
Belaúnde contra el embajador de Estados Unidos en el Perú, Bernie Navarro,
adquiere otra dimensión cuando se reconstruye la red familiar, social y
empresarial que rodea a los Belaúnde. El 3 de octubre, García Belaúnde
cuestionó públicamente la intervención del diplomático estadounidense en
asuntos internos peruanos y llegó a preguntarse si Navarro debía ser declarado
persona no grata. La controversia ocurre precisamente cuando Washington viene
elevando el tono frente a la expansión china en sectores estratégicos del Perú
y, en particular, alrededor del megapuerto de Chancay. El embajador Navarro ha
defendido públicamente la decisión estadounidense de revocar la visa de un juez
peruano relacionado con un fallo favorable a COSCO Shipping. Perú 21
Dos Belaúnde que se encuentran en
el mismo árbol.
Víctor Andrés García Belaúnde y el actual ministro
de Defensa, Rafael Belaúnde Llosa, no son simplemente dos políticos que llevan
un apellido parecido. Pertenecen a la misma rama familiar y el punto exacto
donde se entroncan puede reconstruirse en el árbol genealógico que hemos
revisado. El documento es, precisamente, una genealogía de los
descendientes de Martín de Belaúnde.
El tronco común que interesa es Mariano Andrés
de Belaúnde y de la Torre, nacido en 1849, casado con Mercedes Diez-Canseco
y Vargas. De ese matrimonio salen dos ramas distintas. Una pasa por Víctor
Andrés Belaúnde Diez-Canseco y la otra por su hermano Rafael Belaúnde
Diez-Canseco. A partir de allí la separación y el posterior parentesco
entre nuestros dos personajes se pueden representar así:
El
parentesco entre Víctor Andrés García Belaúnde y Rafael Belaúnde Llosa se
remonta a un mismo matrimonio: Mariano Andrés de Belaúnde y de la Torre y
Mercedes Diez-Canseco y Vargas. De allí nacieron dos ramas que, además de
compartir sangre, terminarían apareciendo reiteradamente en el Club Nacional.
Una desciende de Víctor Andrés Belaúnde Diez-Canseco, el célebre jurista y
diplomático, también vinculado al Club Nacional. De esa rama proviene Mercedes
Belaúnde Yrigoyen y, de ella, Víctor Andrés García Belaúnde, quien figura en
nuestros padrones como socio número 2221, incorporado en 1978. La otra rama
nace de Rafael Belaúnde Diez-Canseco, hermano de Víctor Andrés y también
miembro del Club Nacional; continúa con su hijo Fernando Belaúnde Terry, socio
desde 1938 y quien incluso llegó a ser vicepresidente de la institución;
después viene Rafael Belaúnde Aubry y finalmente Rafael Belaúnde Llosa, que
también figura como socio del Club Nacional, incorporado en 2006. De modo que
cuando encontramos hoy a Víctor Andrés García Belaúnde y Rafael Belaúnde Llosa
en esta historia, no estamos ante dos personajes unidos solamente por un
apellido: proceden de dos ramas de un mismo tronco familiar y ambas ramas
atraviesan, generación tras generación, el mismo espacio histórico de
sociabilidad, el Club Nacional.
El Club Nacional también aparece.
La genealogía no es el único espacio donde las ramas
vuelven a encontrarse. Está también el Club Nacional. El padrón de 1997
registra expresamente a Víctor Andrés García Belaúnde como socio N.º 2221,
incorporado en 1978. La presencia de los Belaúnde en el Club venía de mucho
antes: la memoria institucional de 1966 se refería al entonces presidente
Fernando Belaúnde Terry como “nuestro consocio”.
El dato importa para Cazaoligarcas porque aparecen
nuevamente las distintas capas de la telaraña: familia, política y
sociabilidad de élite. El Club Nacional es tan secretistas que no va a demostrar
por sí mismo coordinación política ni intereses empresariales comunes. Pero si
va documentar que miembros de estas familias políticas no solamente comparten
antepasados, sino también espacios sociales que se reproducen durante
generaciones.
Rafael Belaúnde y la conexión con
China.
Es aquí donde aparece una segunda telaraña. Rafael
Belaúnde Llosa es actualmente ministro de Defensa: fue nombrado el 28 de julio
de 2026. El Peruano Semanas antes de asumir el cargo había
viajado a China. El reportaje de ContraCorriente que hemos revisado
sostiene que viajó en junio y que la visita se produjo por invitación de la
Embajada china. También mostró una fotografía publicada por China Daily
en la que Belaúnde aparece con Ma Wei, viceministro del Departamento
Internacional del Comité Central del Partido Comunista Chino.
Pero existe un antecedente empresarial
todavía más antiguo. El mismo reportaje documenta que entre 2015 y 2020 Rafael Belaúnde fue
gerente general de Remediadora Ambiental S.A.C., empresa perteneciente al grupo
económico de Volcan. Y es precisamente durante ese período
cuando se produce el giro decisivo del proyecto de Chancay. En enero de 2019, durante el Foro
Económico Mundial de Davos, en Suiza, Volcan y la empresa estatal china COSCO
Shipping Ports Limited suscribieron los acuerdos de asociación para desarrollar
el puerto. La ceremonia se realizó con presencia de la
vicepresidenta Mercedes Aráoz y de altas autoridades peruanas y chinas. Meses
después, en mayo de 2019, se cerró definitivamente la operación: COSCO ingresó a Terminales Portuarios
Chancay con el 60 % de las acciones y Volcan conservó el 40 %.
Es decir, mientras Belaúnde permanecía como gerente general de una empresa del
grupo Volcan, el mismo grupo negociaba y concretaba en Davos la asociación con
COSCO que terminaría convirtiendo Chancay en uno de los principales proyectos
estratégicos chinos en el Perú. . CHNM |
Un Belaúnde frente a China y otro
frente a Estados Unidos.
Y entonces aparece la coincidencia políticamente
interesante. Mientras Rafael Belaúnde ocupa hoy el Ministerio de Defensa
después de sus antecedentes empresariales en el grupo vinculado al desarrollo
inicial de Chancay y de su viaje a China poco antes de asumir el cargo, su
pariente Víctor Andrés García Belaúnde cuestiona duramente al embajador estadounidense
que viene enfrentándose públicamente con sectores relacionados con la
controversia de COSCO y Chancay.
Esta la coincidencia merece ser examinada
precisamente con el método de la telaraña: reconstruir los vínculos y comprobar
qué aparece. Y lo que aparece hasta ahora es bastante concreto: dos
políticos de una misma familia; un tronco genealógico perfectamente
identificable; presencia histórica de esa familia en el Club Nacional; uno de
ellos con antecedentes empresariales en el grupo que participó en el desarrollo
de Chancay y con una reciente aproximación política a China; y el otro
enfrentándose públicamente al representante diplomático de Estados Unidos
precisamente cuando Washington endurece su posición frente a la influencia china
en el Perú.
La telaraña ya está a la vista: familia, Club Nacional, Volcan, Davos, COSCO, Chancay y relaciones políticas con China. Lo que corresponde ahora no es preguntarse si existen conexiones, sino seguirlas una por una y establecer hasta dónde llegan. Esa es la tarea de Cazaoligarcas.