domingo, octubre 04, 2026

Los Belaúnde y China: la telaraña familiar detrás de una disputa geopolítica.

Los Belaúnde y China: la telaraña familiar detrás de una disputa geopolítica.



Por Iván Oré Chávez.

La reciente ofensiva verbal de Víctor Andrés García Belaúnde contra el embajador de Estados Unidos en el Perú, Bernie Navarro, adquiere otra dimensión cuando se reconstruye la red familiar, social y empresarial que rodea a los Belaúnde. El 3 de octubre, García Belaúnde cuestionó públicamente la intervención del diplomático estadounidense en asuntos internos peruanos y llegó a preguntarse si Navarro debía ser declarado persona no grata. La controversia ocurre precisamente cuando Washington viene elevando el tono frente a la expansión china en sectores estratégicos del Perú y, en particular, alrededor del megapuerto de Chancay. El embajador Navarro ha defendido públicamente la decisión estadounidense de revocar la visa de un juez peruano relacionado con un fallo favorable a COSCO Shipping. Perú 21

Dos Belaúnde que se encuentran en el mismo árbol.

Víctor Andrés García Belaúnde y el actual ministro de Defensa, Rafael Belaúnde Llosa, no son simplemente dos políticos que llevan un apellido parecido. Pertenecen a la misma rama familiar y el punto exacto donde se entroncan puede reconstruirse en el árbol genealógico que hemos revisado. El documento es, precisamente, una genealogía de los descendientes de Martín de Belaúnde.

El tronco común que interesa es Mariano Andrés de Belaúnde y de la Torre, nacido en 1849, casado con Mercedes Diez-Canseco y Vargas. De ese matrimonio salen dos ramas distintas. Una pasa por Víctor Andrés Belaúnde Diez-Canseco y la otra por su hermano Rafael Belaúnde Diez-Canseco. A partir de allí la separación y el posterior parentesco entre nuestros dos personajes se pueden representar así:

El parentesco entre Víctor Andrés García Belaúnde y Rafael Belaúnde Llosa se remonta a un mismo matrimonio: Mariano Andrés de Belaúnde y de la Torre y Mercedes Diez-Canseco y Vargas. De allí nacieron dos ramas que, además de compartir sangre, terminarían apareciendo reiteradamente en el Club Nacional. Una desciende de Víctor Andrés Belaúnde Diez-Canseco, el célebre jurista y diplomático, también vinculado al Club Nacional. De esa rama proviene Mercedes Belaúnde Yrigoyen y, de ella, Víctor Andrés García Belaúnde, quien figura en nuestros padrones como socio número 2221, incorporado en 1978. La otra rama nace de Rafael Belaúnde Diez-Canseco, hermano de Víctor Andrés y también miembro del Club Nacional; continúa con su hijo Fernando Belaúnde Terry, socio desde 1938 y quien incluso llegó a ser vicepresidente de la institución; después viene Rafael Belaúnde Aubry y finalmente Rafael Belaúnde Llosa, que también figura como socio del Club Nacional, incorporado en 2006. De modo que cuando encontramos hoy a Víctor Andrés García Belaúnde y Rafael Belaúnde Llosa en esta historia, no estamos ante dos personajes unidos solamente por un apellido: proceden de dos ramas de un mismo tronco familiar y ambas ramas atraviesan, generación tras generación, el mismo espacio histórico de sociabilidad, el Club Nacional.

El Club Nacional también aparece.

La genealogía no es el único espacio donde las ramas vuelven a encontrarse. Está también el Club Nacional. El padrón de 1997 registra expresamente a Víctor Andrés García Belaúnde como socio N.º 2221, incorporado en 1978. La presencia de los Belaúnde en el Club venía de mucho antes: la memoria institucional de 1966 se refería al entonces presidente Fernando Belaúnde Terry como “nuestro consocio”.

El dato importa para Cazaoligarcas porque aparecen nuevamente las distintas capas de la telaraña: familia, política y sociabilidad de élite. El Club Nacional es tan secretistas que no va a demostrar por sí mismo coordinación política ni intereses empresariales comunes. Pero si va documentar que miembros de estas familias políticas no solamente comparten antepasados, sino también espacios sociales que se reproducen durante generaciones.

Rafael Belaúnde y la conexión con China.

Es aquí donde aparece una segunda telaraña. Rafael Belaúnde Llosa es actualmente ministro de Defensa: fue nombrado el 28 de julio de 2026. El Peruano Semanas antes de asumir el cargo había viajado a China. El reportaje de ContraCorriente que hemos revisado sostiene que viajó en junio y que la visita se produjo por invitación de la Embajada china. También mostró una fotografía publicada por China Daily en la que Belaúnde aparece con Ma Wei, viceministro del Departamento Internacional del Comité Central del Partido Comunista Chino.

Pero existe un antecedente empresarial todavía más antiguo. El mismo reportaje documenta que entre 2015 y 2020 Rafael Belaúnde fue gerente general de Remediadora Ambiental S.A.C., empresa perteneciente al grupo económico de Volcan. Y es precisamente durante ese período cuando se produce el giro decisivo del proyecto de Chancay. En enero de 2019, durante el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza, Volcan y la empresa estatal china COSCO Shipping Ports Limited suscribieron los acuerdos de asociación para desarrollar el puerto. La ceremonia se realizó con presencia de la vicepresidenta Mercedes Aráoz y de altas autoridades peruanas y chinas. Meses después, en mayo de 2019, se cerró definitivamente la operación: COSCO ingresó a Terminales Portuarios Chancay con el 60 % de las acciones y Volcan conservó el 40 %. Es decir, mientras Belaúnde permanecía como gerente general de una empresa del grupo Volcan, el mismo grupo negociaba y concretaba en Davos la asociación con COSCO que terminaría convirtiendo Chancay en uno de los principales proyectos estratégicos chinos en el Perú. . CHNM |

Un Belaúnde frente a China y otro frente a Estados Unidos.

Y entonces aparece la coincidencia políticamente interesante. Mientras Rafael Belaúnde ocupa hoy el Ministerio de Defensa después de sus antecedentes empresariales en el grupo vinculado al desarrollo inicial de Chancay y de su viaje a China poco antes de asumir el cargo, su pariente Víctor Andrés García Belaúnde cuestiona duramente al embajador estadounidense que viene enfrentándose públicamente con sectores relacionados con la controversia de COSCO y Chancay.

Esta la coincidencia merece ser examinada precisamente con el método de la telaraña: reconstruir los vínculos y comprobar qué aparece. Y lo que aparece hasta ahora es bastante concreto: dos políticos de una misma familia; un tronco genealógico perfectamente identificable; presencia histórica de esa familia en el Club Nacional; uno de ellos con antecedentes empresariales en el grupo que participó en el desarrollo de Chancay y con una reciente aproximación política a China; y el otro enfrentándose públicamente al representante diplomático de Estados Unidos precisamente cuando Washington endurece su posición frente a la influencia china en el Perú.

La telaraña ya está a la vista: familia, Club Nacional, Volcan, Davos, COSCO, Chancay y relaciones políticas con China. Lo que corresponde ahora no es preguntarse si existen conexiones, sino seguirlas una por una y establecer hasta dónde llegan. Esa es la tarea de Cazaoligarcas.