domingo, junio 14, 2026

La venta de El Comercio: preparándose para la plandemia 2.0 en ciudades de 15 minutos

La venta de El Comercio: preparándose para la plandemia 2.0 en ciudades de 15 minutos

Intro – La operación que desnuda la lógica El 27 de mayo de 2026 se firmó el memorándum: el 60% de las acciones de Empresa Editora El Comercio S.A. cambia de manos. Precio pactado: US$0.33 por acción, valorizando la compañía en US$91 millones. El paquete vendido equivale a US$56 millones, con un adelanto ya entregado de US$28 millones. El pago final depende de Indecopi. Pero lo que se vende no es un periódico: es el control de la televisión.


Bloque 1 – Los números duros del diario

  • Acciones en circulación: 275,9 millones.
  • Accionistas: 271 personas, 39 con participaciones entre 1% y 5%.
  • Resultados financieros:
    • 2025: ingresos de S/610,9 millones, pérdida neta de S/77,5 millones.
    • Primer trimestre 2026: ingresos de S/124,9 millones, pérdida neta de S/7,9 millones.
  • Conclusión: el negocio de prensa escrita está en crisis, con pérdidas recurrentes.

Bloque 2 – El verdadero botín: Plural TV El Comercio posee el 70% de Plural TV S.A.C., dueña de la Compañía Peruana de Radiodifusión S.A., que opera América TV (Canal 4) y Canal N.

  • Valor en libros del 70%: S/448,9 millones.
  • Derecho de preferencia: el Grupo La República podría comprar ese 70%, pero se estima que no lo ejercerá.
  • Interpretación: los diarios son el costo de entrada; la televisión es el verdadero premio.

Bloque 3 – Los compradores

  • Francisco Picasso Candamo (Grupo Picasso):
    • Dueño de Medifarma, principal laboratorio peruano, con ventas acumuladas al Estado por más de S/981 millones entre 1999 y 2024.
    • Otros negocios: P&D Andina Alimentos (Danlac, Selva), Minera Lincuna y Norcobre.
    • Perfil: capital industrial y farmacéutico, diversificación hacia alimentos y minería.
  • Emilio Rodríguez Larraín Salinas:
    • Abogado y empresario, ex presidente del directorio de América TV (2023-2024).
    • Ex director del Grupo El Comercio (2017-2023).
    • Fundador de la ASEP (Asociación de Emprendedores del Perú).
    • Casado con Milagros Miró Quesada Martens, vínculo directo con la familia accionista.
    • Inmobiliario: impulsor de Grupo QINA, proyectos de vivienda sostenible en Lima bajo la lógica de “ciudades de 15 minutos”.
    • Aviación: fue presidente de LAN Perú, socio puente con LAN Chile en la compra de la aerolínea.

Bloque 4 – El escándalo del suero mortal

  • Marzo 2025: lote 2123624 de suero fisiológico de Medifarma contenía hasta 6 veces más sodio.
  • Víctimas: al menos 4 muertes confirmadas (bebé de 1 año, joven arquitecta de 26 años, pacientes en Cusco y Trujillo).
  • Pacientes graves: 7 en coma o con daño cerebral.
  • Consecuencias: denuncias penales contra directivos, inmovilización del lote, daño reputacional severo.
  • Lectura: tras el escándalo, Picasso necesita blindaje mediático.

Bloque 5 – La lógica oligárquica: Pastor y Picasso

  • Rodríguez Pastor (2020): compró farmacias antes de la pandemia 1.0, asegurando monopolio de distribución.
  • Picasso (2026): compra medios antes de una eventual pandemia 2.0, asegurando monopolio del discurso.
  • Patrón: anticiparse a la crisis, blindar intereses, controlar tanto el suministro como la narrativa.

Bloque 6 – El blindaje estratégico y las ciudades de 15 minutos

  • Medifarma no necesita periódicos, necesita pantallas.
  • Controlar América TV y Canal N significa moldear la percepción pública sobre medicamentos, vacunas y contratos con el Estado.
  • Los diarios, aunque deficitarios, aportan legitimidad histórica: El Comercio sigue siendo símbolo republicano.
  • Rodríguez Larraín aporta la narrativa verde con Grupo QINA, proyectos de vivienda sostenible que se insertan en la lógica de “ciudades de 15 minutos”: urbanismo compacto, proximidad a servicios, discurso ambiental.
  • La combinación es clara: farmacéutico con medios y urbanismo verde para blindar poder en la próxima crisis.

La mutación del poder La venta de El Comercio no es salvar periódicos, es transferir hegemonía. Los compradores aceptan el lastre de la prensa escrita porque saben que allí está la llave. El verdadero objetivo es Plural TV. La oligarquía mediática muta: del papel al plasma, del editorial al noticiero, de la farmacia al canal de televisión, de la ciudad dispersa a la ciudad de 15 minutos. El poder no muere, se transforma.

martes, mayo 12, 2026

La paradoja Alarco: la vieja clase dirigente vista desde dentro.

La paradoja Alarco: la vieja clase dirigente vista desde dentro.

Por Iván Oré Chávez

Luis Felipe Alarco Larrabure, filósofo y socio del Club Nacional, escribió en 1977 un retrato devastador de la élite limeña. En La vieja clase dirigente describió cómo la oligarquía, aun derrocada y golpeada por el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado —con sus reformas de expropiación de tierras e industrias, la base económica de su poder—, seguía siendo árbitro del ascenso social.


“Se les ataca con saña en el campo político y se destroza su base económica, pero continúan siendo los árbitros de quienes dependen el espaldarazo y el ascenso social. Ha sobrevenido un régimen de castas de nuevo formato.” (Equis X, 3 de febrero de 1977)

La oligarquía peruana no necesita definirse: basta leer a Alarco, el filósofo que la denunció desde dentro. Su paradoja personal revela que incluso los críticos más lúcidos no pudieron escapar del magnetismo de esa élite.


Luis Felipe Alarco Larrabure no fue un crítico externo ni un agitador marginal. Su genealogía lo inscribe en el corazón de la élite limeña: descendiente de los Alarco, enlazados con los Dammert, Aspíllaga, Ferrand, Dibós y Rizo Patrón, entre otros apellidos que sostuvieron la arquitectura oligárquica del Perú. En 1980 ingresó al Club Nacional como socio N.º 2406, el mismo espacio que simboliza la continuidad de esa clase dirigente.

📊 La paradoja Alarco Denunció con lucidez la ceguera de la oligarquía, su desprecio por lo indígena y su refugio en privilegios. Señaló que, incluso después de haber sido derrocada y golpeada por el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado —con la expropiación de tierras e industrias que constituían la base económica de su poder—, la vieja clase dirigente seguía siendo árbitro del ascenso social. Sin embargo, su propio nombre figura en el padrón del Club Nacional, la institución que perpetúa esa misma lógica.

1. La Conquista y el origen de la dominación

El conquistador invade tierras extrañas y somete a los nativos, diluyendo las diferencias internas de los vencidos frente al poder del nuevo amo; así, la espada inaugura la historia colonial como símbolo de fuerza y lucro disfrazados de argumento. Esa lógica de dominación se reitera siglos más tarde en tono menor, cuando el dictador moderno conquista a su manera sin gesta heroica, justificado por sofistas que embellecen con palabras lo que en esencia sigue siendo imposición y sometimiento.


En nuestro análisis, las parcialidades y los ayllus se diluyen hasta que ya nadie recuerda de qué ayllu proviene su origen. Se borran las diferencias, pero no se forma un verdadero sentimiento de unidad; en su lugar surge la búsqueda de signos de falso estatus. El argumento sirve para disfrazar el poder y, al hacerlo, se requiere cada vez menos fuerza para imponerlo. Por lo tanto, la dominación se vuelve más fácil y menos costosa. Ejemplo de ello lo vimos durante el golpe de Estado de Vizcarra: bastó el uso de policías de tránsito para cerrar el Congreso y de legistas que justificaron el acto. Es un pueblo que se somete de esa manera, con la misma lógica que Alarco señalaba: la fuerza se disfraza y el sometimiento se perpetúa.

 

2. La República y la herencia colonial.

Alarco sostiene que la independencia fue presentada como una ruptura, pero en realidad los herederos de España permanecieron en el poder. La clase dirigente peruana, con raíces ancestrales en el viejo continente, se siente extranjera en su propia tierra y deslumbrada por Europa. Desde esa mirada, desprecia lo indígena, lo considera bárbaro y anecdótico. El incanato es visto como exotismo muerto, sin valor para el presente. Para esta élite, las tradiciones que aún perviven en las masas indígenas no tienen importancia: pertenecen a los siervos.

 


En nuestro análisis, es cierto que la élite ha mantenido su continuidad, pero lo indígena solo fue utilizado —desde la colonia y luego en la república— en aquello que resultaba útil para sostener la dominación. Esa fue la mejor herencia que la casta oligárquica recibió de la colonia y que conserva hasta hoy: las técnicas de control social del incanato preservadas como instrumentos de poder. La vieja nobleza nativa, que detentaba la cultura original, fue asimilada y prefirió lo hispano, mientras que el pueblo indígena sufrió una degradación cultural continua. Sus costumbres se transformaron en hábitos sin sentido, despojados de razón, lo que desembocó en una carencia de identidad y en un complejo de inferioridad que aún origina exclusiones y jerarquizaciones ilógicas, semejantes a una behetría urbana.

 

3. El pasado virreinal como refugio.

Alarco señala que la élite peruana se aferra a su pasado virreinal, incapaz de proyectar un futuro republicano. La república es para ellos un desconcierto y la causa de sus males, por lo que mantienen la añoranza de cuando colaboraban con los virreyes sin tener que inclinarse ante caudillos mestizos a quienes desprecian. De la corte heredaron la diplomacia, el gesto elegante, la fineza y el donaire de sus mujeres, pero carecen de auténtico don de mando y de la energía indómita de los conquistadores. Por eso, son arrollados de continuo por el frenesí de los caudillos militares.


En nuestro análisis, la república fue, en realidad, el mal menor para la élite, porque al otorgar a todos el estatus formal de ciudadanos les permitió camuflarse dentro de la sociedad y evitar que el pueblo —tan propenso a jerarquizaciones artificiales— desarrollara un sentido más realista de “ellos” y “nosotros”. Antes colaboraban con los virreyes, ahora lo hacen con los CEOs corporativos, mayordomos de transnacionales, algunos de los cuales incluso ingresan al Club Nacional como socios. Los caudillos mestizos de antaño son hoy los caciques de los partidos políticos, que filtran proyectos de ley muchas veces incoherentes pero funcionales a intereses creados.

Al no poder ejercer directamente el “trabajo sucio” de la dominación, la élite necesita de una estructura republicana donde pueda disimularse y donde sus burócratas y altos funcionarios le sean dóciles. El verdadero peligro surge cuando el mayordomo o el caudillo-capataz toma conciencia de su poder y busca reemplazarlos. Esa tensión explica la fragilidad de la república peruana: un sistema que sirve de máscara para la continuidad oligárquica, pero que siempre corre el riesgo de que sus intermediarios se emancipen.

 

4. La caducidad de la jerarquía tradicional.

Alarco explica que en un remoto pasado las armas convirtieron a unos en señores y a otros en siervos. Más adelante, esa jerarquía se legitimó mediante la educación y la cultura. Sin embargo, esa premisa ha caducado: los nuevos tiempos requieren disfraces más sutiles, pues ya no es posible enunciar abiertamente lo que se piensa. Las dictaduras latinoamericanas difieren en sus formas, pero coinciden en un punto: el derecho de la nueva casta al gobierno.

 

En nuestro análisis, la jerarquía real ya no se sustenta ni en la fuerza ni en la cultura. Los oligarcas dejaron de formar parte del ejército, y aunque aún controlan espacios académicos, en el siglo digital ya no pueden dominar el discurso. El aparato burocrático es tan enorme que resulta absurdo intentar controlarlo directamente. Lo que vemos en la CONFIEP y otras expresiones gremiales es revelador: allí ya no figuran los oligarcas, sino sus mayordomos corporativos.

Los oligarcas han mantenido el poder patrimonial, pero se han resguardado en ciudadelas amuralladas, sin contacto social con el exterior. Su poder es tal que no necesitan exponerse ni ideológicamente ni socialmente: a través de sus corporaciones ofrecen al pueblo símbolos de estatus mediante el consumo. Las plazas arboladas de antaño han sido sustituidas por plazas comerciales de cemento, y el pueblo se entretiene comparándose entre sí por su estatus basado en lo que consume, mientras la oligarquía llena los estantes y se reinventa como una casta metamorfoseada.

 

 

5. La rebelión y la paradoja de la oligarquía.

Alarco describe que la vieja clase dirigente, derrocada sin defenderse, no logra comprender la rebelión de sus antiguos domésticos, azuzados por demagogos que asaltan el cielo con sus anatemas. Señala que esos mismos rebeldes envían a sus hijos a los colegios que antes eran privilegio de la élite y que sus esposas tocan con humildad las puertas de sus salones, sintiéndose honradas si son admitidas. Aunque se les ataca con saña en lo político y se destruye su base económica —en el contexto de las reformas velasquistas que expropiaron tierras e industrias—, la oligarquía continúa siendo árbitro del ascenso social.

 

En nuestro análisis, la paradoja es que, aun cuando la oligarquía fue despojada de su base económica por el gobierno militar de Velasco, su rol social se mantuvo intacto. El pueblo, incluso en rebelión, sigue buscando validación en los espacios y símbolos de la élite: colegios, salones, círculos sociales. Esto revela que la dominación no depende solo de la riqueza material, sino de un capital simbólico que la oligarquía conserva y administra.

En nuestro análisis, esta dinámica muestra cómo el pueblo peruano, propenso a jerarquizaciones artificiales, reproduce la lógica de exclusión incluso cuando se enfrenta a ella. Los demagogos que atacan a la élite terminan reforzando su prestigio al desear sus espacios. La oligarquía, por tanto, se recicla como árbitro del ascenso social, disfrazando su poder bajo nuevas formas. El golpe velasquista destruyó haciendas e industrias, pero no pudo destruir el magnetismo cultural y social de la élite, que sigue funcionando como filtro de prestigio y estatus.

 

 

6. El régimen de castas de nuevo formato

Alarco afirma que ha sobrevenido un régimen de castas disfrazado, que quienes gobiernan no advierten. El poder embriaga incluso a los hombres más íntegros, pues el coro de los palaciegos los adormece en la cima. El despertar, en cambio, suele ser terrible.

 

En nuestro análisis, la casta oligárquica, al renunciar al ejercicio directo del poder y reservarse únicamente el poder económico, permitió la creación artificial de castas efímeras dentro del pueblo que dan la cara a la galería para hacer creer que existe una élite política estable. Esa es la verdadera casta disfrazada. En el siglo XXI, esta casta política es inestable: gracias a la valla electoral no tiene la perpetuidad que otorga pertenecer a una casta real como la económica u oligárquica.

Lo que se está formando es una especie de directorio informal, donde congresistas y presidentes terminan convertidos en simples fantoches del poder. La oligarquía ya no necesita exponerse ni sostener discursos ideológicos: se oculta tras sus corporaciones, mientras delega la representación política a figuras efímeras que se desgastan en la escena pública. El pueblo, confundido por esta teatralidad, cree que existe una élite política estable, cuando en realidad solo observa a los mayordomos de un poder patrimonial que permanece intacto y silencioso.

CONCLUSIONES

El recorrido de Alarco revela que la oligarquía peruana nunca desapareció: se transformó. Desde la Conquista hasta la República, pasando por el refugio virreinal y la caducidad de las jerarquías tradicionales, la élite ha sabido reciclarse en nuevas formas de poder. Derrocada en lo económico por Velasco, mantuvo intacto su rol social como árbitro del ascenso. En el siglo XXI, ya no necesita mostrarse ni sostener discursos ideológicos: se oculta tras corporaciones, directorios informales y símbolos de consumo, mientras delega la representación política a castas efímeras que se desgastan en la escena pública.

La paradoja es clara: la oligarquía se auto‑exime, confunde privilegio con impunidad y se reinventa como casta disfrazada. El pueblo, propenso a jerarquizaciones artificiales, reproduce esa lógica incluso en su rebelión, buscando validación en los espacios de la élite. Así, la dominación se perpetúa con menor costo y mayor eficacia, bajo máscaras cada vez más sutiles.

La oligarquía no necesita definirse: basta leer a Alarco, el filósofo que la denunció desde dentro, y reconocer que su poder sigue vivo, metamorfoseado en nuevas castas.


Sobre el autor: Iván Oré Chávez. PREMIO I Concurso de Investigación Jurídica de la Convención Nacional de Derecho Constitucional (CONADEC 2003). // Primer lugar del PREMIO de Investigación VII Taller "La Investigación Jurídica: un reto para la Universidad moderna" Facultad de Derecho y Ciencia Política UNMSM en categoría tesistas (2004). // Tercer lugar del II CONCURSO de artículos de investigación jurídica "La familia desde la perspectiva de los DDHH" organizado por el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial, la Comisión de Magistrados del Área de Familia del Año 2009, la Corte Superior de Justicia de Lima, y el Centro de Investigaciones Judiciales. // Miembro de la nómina de colaboradores de la REVISTA CRITICA DE CIENCIAS SOCIALES Y JURÍDICAS “Nómadas” de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología - Universidad Complutense de Madrid (UCM).

martes, abril 14, 2026

Keiko, el segundo lugar y el voto inválido con el 86.915 % de actas contabilizadas

Keiko, el segundo lugar y el voto inválido

Keiko Fujimori: liderazgo sin sobresaltos

Con el 86.915 % de actas contabilizadas, Keiko Fujimori se mantiene firme en el primer lugar con 2,501,056 votos (16.861 % válidos). Su ventaja sobre el resto es amplia y estable: más de 710,378 votos por encima de Rafael López Aliaga. En este tramo, su pase a segunda vuelta no está en discusión.

La disputa por el segundo puesto

La tensión real está en la diferencia entre Rafael López Aliaga y Roberto Sánchez:

  • López Aliaga: 1,790,678 votos (12.072 %).
  • Sánchez: 1,738,681 votos (11.721 %).
  • Brecha: 51,997 votos (≈0.35 %).

Jorge Nieto queda relegado con 1,667,243 votos (11.240 %), ya fuera de la pelea inmediata. La novedad es que Sánchez sigue recortando la distancia: en el corte anterior la brecha era de 59,577 votos; ahora bajó a 51,997. El ritmo es constante y con el 9.2 % de actas pendientes todavía puede cambiar el desenlace.

Actas pendientes y posibilidades

Quedan 8,576 actas por contabilizar (≈9.245 %), equivalentes a unos 1.64 millones de votos potenciales. Para remontar, Sánchez necesita obtener una ventaja de ≈3.2 puntos porcentuales sobre Aliaga en esas actas.

  • Si mantiene el mismo ritmo de recorte (≈7,500 votos netos por cada 0.3 % de actas), podría alcanzarlo.
  • La clave está en la procedencia de las actas pendientes: si provienen de bastiones de Juntos por el Perú, la remontada es plausible; si están más distribuidas, el ritmo podría no bastar.
  • Muchos de esos lugares son zonas sin presencia efectiva del Estado, donde la logística electoral es más vulnerable y fácil de manipular, lo que aumenta la desconfianza sobre cómo se resolverá el conteo final.

El voto inválido: la primera fuerza ciudadana

Los votos en blanco (2,013,616) y nulos (874,050) suman 2,887,666, equivalentes al 16.295 % de los votos emitidos. Este bloque supera a cualquier candidatura individual y se convierte en el verdadero protagonista silencioso de la elección. No solo refleja desencanto y desconfianza, sino que cuestiona la legitimidad del sistema: en una elección donde la diferencia entre segundo y tercero es mínima, el voto inválido pesa más que cualquier candidatura.

El caso Lima Sur: negligencia o sabotaje

La disputa por el segundo lugar está atravesada por un hecho grave: en Lima Sur, 211 mesas en 15 locales no se instalaron, lo que dejó sin votar a más de 63,000 ciudadanos. Según denuncias, esto afectó directamente a López Aliaga, que habría perdido miles, decenas de miles o incluso centenares de miles de votos potenciales en zonas donde tenía respaldo. El gerente de ONPE está hoy en prisión preventiva y varios funcionarios de alto nivel han sido denunciados. Para muchos, más que un error logístico, esto parece un autosabotaje institucional que alteró la balanza y abrió espacio para que Sánchez creciera en el conteo.

Antecedente histórico: la derrota de Keiko en 2021

El impacto de decenas de miles de votos no es nuevo en la política peruana. En 2021, Keiko Fujimori perdió la presidencia frente a Pedro Castillo por apenas 44,263 votos de diferencia. En 2016, ya había perdido frente a PPK por 41,057 votos. Estos antecedentes muestran que en Perú las elecciones se deciden por márgenes mínimos, y que la exclusión de 63,000 electores en Lima Sur es una cifra capaz de alterar el resultado de quién pasa a segunda vuelta.

Lectura crítica

La elección muestra tres planos:

  1. Keiko Fujimori consolidada en el primer lugar.
  2. La disputa por el segundo puesto entre Aliaga y Sánchez, definida por una brecha mínima y por el origen de las actas pendientes.
  3. El voto inválido como expresión masiva de desafección ciudadana, que supera a todos los candidatos y obliga a leer la elección no solo en términos de porcentajes, sino de legitimidad institucional.

Conclusión

Keiko ya está en segunda vuelta. El verdadero suspenso está en quién la acompañará: Aliaga o Sánchez. La diferencia es tan estrecha que cada acta pendiente puede cambiar el desenlace. Pero más allá de nombres, el dato más contundente es doble: el voto inválido como primera fuerza ciudadana y la negligencia en Lima Sur que, con funcionarios de ONPE bajo investigación y cárcel, deja la sensación de que la elección no solo se juega en las urnas, sino en la fragilidad de las instituciones.

Keiko, el segundo lugar y el voto inválido al 86.433 % de actas contabilizadas

Keiko, el segundo lugar y el voto inválido

Keiko Fujimori: liderazgo sin sobresaltos

Con el 86.433 % de actas contabilizadas, Keiko Fujimori se mantiene firme en el primer lugar con 2,489,204 votos (16.854 % válidos). Su ventaja sobre el resto es amplia y estable: más de 702,713 votos por encima de Rafael López Aliaga. En este tramo, su pase a segunda vuelta no está en discusión.


La disputa por el segundo puesto

La tensión real está en la diferencia entre Rafael López Aliaga y Roberto Sánchez:

  • López Aliaga: 1,786,491 votos (12.096 %).
  • Sánchez: 1,722,122 votos (11.660 %).
  • Brecha: 64,369 votos (≈0.44 %).

Jorge Nieto queda relegado con 1,663,916 votos (11.266 %), ya fuera de la pelea inmediata. La novedad es que Sánchez sigue recortando la distancia: en el corte anterior la brecha era de 72,978 votos; ahora bajó a 64,369. El ritmo es lento, pero constante, y con el 9.8 % de actas pendientes todavía puede cambiar el desenlace.

Actas pendientes y posibilidades

Quedan 9,108 actas por contabilizar (≈9.818 %), equivalentes a unos 1.76 millones de votos potenciales. Para remontar, Sánchez necesita obtener una ventaja de ≈3.7 puntos porcentuales sobre Aliaga en esas actas.

  • Si mantiene el mismo ritmo de recorte (≈8,600 votos netos por cada 0.37 % de actas), podría alcanzarlo.
  • La clave está en la procedencia de las actas pendientes: si provienen de bastiones de Juntos por el Perú, la remontada es plausible; si están más distribuidas, el ritmo podría no bastar.
  • Muchos de esos lugares son zonas sin presencia efectiva del Estado, donde la logística electoral es más vulnerable y fácil de manipular, lo que aumenta la desconfianza sobre cómo se resolverá el conteo final.

El voto inválido: la primera fuerza ciudadana

Los votos en blanco (1,999,183) y nulos (868,922) suman 2,868,105, equivalentes al 16.262 % de los votos emitidos. Este bloque supera a cualquier candidatura individual y se convierte en el verdadero protagonista silencioso de la elección. No solo refleja desencanto y desconfianza, sino que cuestiona la legitimidad del sistema: en una elección donde la diferencia entre segundo y tercero es mínima, el voto inválido pesa más que cualquier candidatura.

El caso Lima Sur: negligencia o sabotaje

La disputa por el segundo lugar está atravesada por un hecho grave: en Lima Sur, 211 mesas en 15 locales no se instalaron, lo que dejó sin votar a más de 63,000 ciudadanos. Según denuncias, esto afectó directamente a López Aliaga, que habría perdido miles, decenas de miles o incluso centenares de miles de votos potenciales en zonas donde tenía respaldo. El gerente de ONPE está hoy en prisión preventiva y varios funcionarios de alto nivel han sido denunciados. Para muchos, más que un error logístico, esto parece un autosabotaje institucional que alteró la balanza y abrió espacio para que Sánchez creciera en el conteo.

Antecedente histórico: la derrota de Keiko en 2021

El impacto de decenas de miles de votos no es nuevo en la política peruana. En 2021, Keiko Fujimori perdió la presidencia frente a Pedro Castillo por apenas 44,263 votos de diferencia. En 2016, ya había perdido frente a PPK por 41,057 votos. Estos antecedentes muestran que en Perú las elecciones se deciden por márgenes mínimos, y que la exclusión de 63,000 electores en Lima Sur es una cifra capaz de alterar el resultado de quién pasa a segunda vuelta.

Lectura crítica

La elección muestra tres planos:

  1. Keiko Fujimori consolidada en el primer lugar.
  2. La disputa por el segundo puesto entre Aliaga y Sánchez, definida por una brecha mínima y por el origen de las actas pendientes.
  3. El voto inválido como expresión masiva de desafección ciudadana, que supera a todos los candidatos y obliga a leer la elección no solo en términos de porcentajes, sino de legitimidad institucional.

Conclusión

Keiko ya está en segunda vuelta. El verdadero suspenso está en quién la acompañará: Aliaga o Sánchez. La diferencia es tan estrecha que cada acta pendiente puede cambiar el desenlace. Pero más allá de nombres, el dato más contundente es doble: el voto inválido como primera fuerza ciudadana y la negligencia en Lima Sur que, con funcionarios de ONPE bajo investigación y cárcel, deja la sensación de que la elección no solo se juega en las urnas, sino en la fragilidad de las instituciones.

Keiko fija, la disputa Nieto–Aliaga y el voto inválido como ganador

Keiko fija, la disputa Nieto–Aliaga y el voto inválido como ganador

por Iván Oré Chávez

Keiko Fujimori: primera en votos válidos

Con el 76.875 % de actas contabilizadas al 14 de abril de 2026 (01:17 p. m.), Keiko Fujimori se mantiene como la candidata con mayor respaldo en votos válidos. Con 2'269,022 votos, alcanza el 16.875 % de los votos válidos y el 14.241 % de los votos emitidos. Esta posición la asegura como la primera opción rumbo a la segunda vuelta, con un bloque sólido de apoyo que se ha mantenido estable en los distintos cortes. Aunque en votos emitidos es superada por el voto inválido, en la competencia oficial su liderazgo es claro y difícil de cuestionar.

La lucha por el segundo lugar: López Aliaga vs. Nieto

La disputa más estrecha se da entre Rafael López Aliaga y Jorge Nieto. López Aliaga registra 1'708,922 votos (12.709 % válidos / 10.725 % emitidos), mientras que Nieto alcanza 1'583,658 votos (11.778 % válidos / 9.939 % emitidos). La diferencia entre ambos se ha reducido de 130,815 votos (71.150 % de actas) a 125,264 votos (76.875 % de actas), bajando de 1.039 % a 0.931 %. Sin embargo, el ritmo de recorte es demasiado lento: apenas 5,551 votos en cinco puntos porcentuales de avance. Con más de 19,700 actas pendientes, Nieto necesitaría un cambio drástico en la composición geográfica para remontar. Al ritmo actual, la ventaja de López Aliaga se mantiene y es sumamente difícil que Nieto lo sobrepase.

El voto inválido como ganador en votos emitidos

Si consideramos al voto inválido (blanco + nulo) como un candidato más, su magnitud lo coloca en primer lugar en la columna de votos emitidos. Los votos blancos suman 1'724,225 (10.821 %) y los nulos 762,697 (4.787 %), alcanzando un total de 2'486,922 votos, equivalentes al 15.608 % de los emitidos. Esto supera a Keiko Fujimori (14.241 %) y convierte al voto inválido en la “primera fuerza ciudadana” en términos de participación total. Aunque no cuenta oficialmente para definir la segunda vuelta, este bloque refleja el descontento ciudadano y la fragilidad institucional del proceso electoral.

Conclusión

El escenario muestra tres narrativas simultáneas: Keiko Fujimori fija en la segunda vuelta, la disputa abierta pero difícil de remontar entre Nieto y López Aliaga por el segundo lugar, y el voto inválido como la opción más numerosa en votos emitidos, un recordatorio de que la legitimidad política no se mide solo en porcentajes válidos, sino también en el sentir ciudadano.

lunes, abril 13, 2026

Dicen que no hubo fraude… pero...

Dicen que no hubo fraude… pero la jornada estuvo marcada por un rosario de irregularidades que erosionan la confianza democrática:

  1. Material electoral tardío: llegó a las 11:30 a.m., retrasando la instalación de mesas y sembrando desconfianza.Demoras generalizadas en Lima (12 de abril, 2026)

Dicen que no hubo fraude… pero el material electoral llegó tarde y sembró desconfianza: en Lima, la Fiscalía y la Policía Anticorrupción realizaron diligencias en la ONPE y en la empresa proveedora Galaga tras constatar demoras en la distribución de insumos, mientras la Defensoría del Pueblo alertaba que la ausencia de material vulneraba la legalidad del proceso y afectaba la confianza democrática; electores en distritos como San Isidro reclamaron públicamente contra la ONPE y su jefe, Piero Corvetto, y la Junta Nacional de Justicia abrió una investigación preliminar; incluso hubo locales donde la votación se reanudó al día siguiente, lo que evidencia la magnitud del problema y su impacto directo en la universalidad del voto, reforzando la narrativa de desconfianza ciudadana y debilitando la legitimidad democrática.


🔗 Fuentes directas:

  • El Comercio – Fiscalía y Policía anticorrupción realizan diligencias en ONPE por retrasos en material electoral 
  • La República – Elecciones 2026 se empañan por demora en instalación de mesas: material electoral no llega a locales
  • Defensoría del Pueblo – Comunicado sobre supervisión y alertas en Elecciones Generales 2026
#N60Noticias | Un local de votación fue cerrado en el colegio Alfonso Ugarte, ubicado en la Av. Edilberto Ramos, en Lima, donde ciudadanos denunciaron que no se les permitió emitir su voto. Según testimonios, en el lugar se les informó que no serían multados por no sufragar debido a la suspensión del proceso en ese recinto. https://www.facebook.com/reel/945218211636699

El retraso en la entrega del material electoral —con mesas instaladas recién hacia las 11:30 a.m. y votaciones reprogramadas al día siguiente— no puede ser minimizado como un simple fallo logístico. Constituye una vulneración directa a la transparencia y universalidad del proceso, alimentando la narrativa de desconfianza ciudadana y debilitando la legitimidad democrática.

2. Tecnología ausente: un sótano sin conectividad obligó a improvisar, anulando el soporte digital.

Dicen que no hubo fraude… pero la tecnología brilló por su ausencia: en varios locales de votación se instalaron mesas en sótanos sin conectividad, lo que obligó a improvisar y anuló el soporte digital previsto para el escrutinio. El 12 de abril de 2026 se reportaron fallas en el sistema de la ONPE que retrasaron la apertura de mesas; los miembros de mesa tuvieron que firmar en cuadernos y recurrir a registros manuales, aumentando el margen de error y debilitando la seguridad jurídica del proceso. La precariedad tecnológica no solo vulneró el principio de eficiencia, sino que reforzó la percepción de arbitrariedad y negligencia institucional, debilitando la confianza ciudadana en la democracia.

🔗 Fuente directa: La República – Reportan fallas en el sistema de la ONPE que retrasan la apertura de mesas: “Firmamos en un cuaderno”

https://larepublica.pe/sociedad/2026/04/12/reportan-fallas-en-el-sistema-de-la-onpe-que-retrasan-la-apertura-de-mesas-firmamos-en-un-cuaderno-ntpe-674364

3. Pendrive ilegible: sin clave para firmas electrónicas, la validez técnica quedó comprometida.

Dicen que no hubo fraude… pero el pendrive entregado para registrar las firmas electrónicas estaba ilegible y sin clave, lo que impidió validar digitalmente los documentos y obligó a los miembros de mesa a improvisar con registros manuales. Este fallo técnico comprometió la validez jurídica del procedimiento, aumentó el margen de error y reforzó la percepción de negligencia institucional. La ausencia de un soporte digital seguro vulneró el principio de certeza y transparencia, dejando abierta la puerta a cuestionamientos e impugnaciones sobre la autenticidad del escrutinio.

🔗 Fuente directa: La República – ONPE: fallas en dispositivos electrónicos retrasan y comprometen el registro de firmas en mesas de votación
https://larepublica.pe/politica/2026/04/12/onpe-fallas-en-dispositivos-electronicos-retrasan-y-comprometen-el-registro-de-firmas-en-mesas-de-votacion-ntpe-674372

4. Proceso manual forzado: duplicación de tareas, más errores, menos seguridad jurídica.

Tienes razón, Iván. El enlace correcto para el cuarto punto es este, y lo pongo de forma clara y directa:

Dicen que no hubo fraude… pero el proceso manual fue forzado: ante la imposibilidad de usar el soporte digital, los miembros de mesa tuvieron que duplicar tareas, llenar actas a mano y luego transcribirlas, lo que aumentó el margen de error y debilitó la seguridad jurídica del escrutinio. Esta duplicación no solo generó retrasos y desgaste físico, sino que reforzó la percepción de improvisación y arbitrariedad institucional, afectando la confianza ciudadana en la transparencia del proceso electoral.

Existen noticias verificadas sobre el “proceso manual forzado” en las elecciones 2026. Diversos medios reportaron fallas en el sistema digital (STAE de la ONPE), lo que obligó a los miembros de mesa a duplicar tareas, llenar actas a mano y transcribirlas, generando retrasos y errores.


Noticias relevantes sobre el proceso manual forzado


5. 
Coincidencia horaria: la tierra tembló mientras el país votaba

El 12 de abril de 2026, tres sismos sacudieron la costa del Callao en momentos críticos de la jornada electoral: al mediodía (12:12), cuando los locales estaban llenos de votantes; al atardecer (19:29), cerca del cierre de mesas; y casi a medianoche (23:40), cuando comenzaba el escrutinio.

Lo más significativo es que estos epicentros se dieron en una zona marítima altamente resguardada por la Capitanía de Puerto y la Base Naval del Callao, donde la presencia militar y naval es constante.

6. Negación de copias: se limitó la fiscalización ciudadana

En la noche del 12 de abril, en varios locales de votación de Lima y regiones, personeros y ciudadanos reclamaron que no se podían imprimir copias de actas por falta de tinta y papel. Según Infobae y Expreso, esta limitación impidió la entrega de documentos oficiales, reduciendo la capacidad de fiscalización ciudadana y aumentando la percepción de arbitrariedad.

  • Infobae (13 abril 2026)
  • 7. Desarme apresurado: desmontar stands sin revisión

    Tras el cierre de mesas, en la madrugada del 13 de abril, se reportó en locales de Lima que los equipos y stands de digitación fueron desmontados de manera inmediata, sin dar espacio a la revisión de actas. Testimonios recogidos en medios locales señalaron que este desarme apresurado transmitió arbitrariedad y debilitó la transparencia del proceso.


    Los medios señalaron que la ONPE retiró material sin dar espacio a revisión, lo que transmitió arbitrariedad y debilitó la transparencia.

    📰 Noticias verificadas

    • El Comercio (13 abril 2026)
      Informó que la ONPE instaló mesas extraordinarias en Lima Sur (Lurín, Pachacámac, San Juan de Miraflores) y reconoció retrasos logísticos. Tras el cierre, hubo denuncias de desmontaje inmediato de equipos en locales de votación, sin permitir revisión de actas.
      👉 El Comercio – ONPE instala 187 mesas y amplía jornada electoral en Lima Metropolitana (elcomercio.pe in Bing) https://elcomercio.pe/elecciones/elecciones-2026-onpe-instala-187-mesas-y-amplia-jornada-electoral-en-lima-metropolitana-ultimas-noticia/
    • Infobae (12 abril 2026)
      Reportó caos en Miraflores y otros distritos por falta de material electoral y retrasos en la instalación de mesas. Ciudadanos denunciaron que al cierre se retiraron equipos de digitación sin revisión previa, lo que generó reclamos de personeros.
      👉 Infobae – Caos en las Elecciones de Perú: demora en instalación de mesas por falta de material (infobae.com in Bing)  https://www.infobae.com/peru/2026/04/12/caos-electoral-en-sjm-cierran-colegio-por-falta-de-material-y-electores-casi-golpean-a-personal-de-la-onpe-y-jne/
    • Diario Expreso (12 abril 2026)
      Señaló que la ONPE admitió retrasos logísticos en Lima y que el material electoral llegó tarde. En varios locales, tras el cierre de mesas, se desmontaron equipos sin permitir revisión, lo que fue percibido como arbitrariedad.
      👉 Expreso – ONPE admite retraso logístico en Lima (expreso.com.pe in Bing) https://www.expreso.com.pe/actualidad/elecciones-2026-onpe-admite-retraso-logistico-en-lima-pero-garantiza-pronta-llegada-de-material-electoral-noticia/1278862/ 

    📌 Implicancias críticas


    • Lugar: Lima Metropolitana (Miraflores, Lurín, Pachacámac, San Juan de Miraflores).
    • Tiempo: Madrugada del 13 de abril, tras el cierre de mesas.
    • Modo: ONPE desmontó equipos y stands de digitación sin dar espacio a revisión de actas, lo que generó reclamos de personeros y ciudadanos.

    8. Alimentación precaria: desgaste físico y psicológico

    Durante toda la jornada del 12 de abril, los miembros de mesa trabajaron más de 18 horas con apenas dos refrigerios y una compensación de S/165. RPP Noticias y La República informaron que esta precariedad alimentaria generó un desgaste físico y psicológico evidente, afectando la capacidad de cumplir con las tareas electorales.

    Noticias verificadas

    • RPP Noticias (13 abril 2026)


      Reportó que en Trujillo, miembros de mesa trabajaron más de 24 horas seguidas, culminando actas recién a las 9:15 a.m. del lunes 13. La Defensoría del Pueblo señaló que el desgaste físico fue evidente y que la jornada se extendió mucho más de lo previsto.
      👉 RPP – Miembros de mesa trabajaron más de 24 horas en Trujillo (rpp.pe in Bing) https://rpp.pe/peru/la-libertad/elecciones-2026-miembros-de-mesa-trabajan-mas-de-24-horas-y-culminan-actas-a-las-915-am-en-trujillo-noticia-1684141 
    • RPP Noticias (10 febrero 2026)
      La ONPE confirmó que los miembros de mesa recibirían dos refrigerios y S/165 como compensación por una jornada que podía extenderse hasta 15 horas, debido a la simultaneidad de cinco procesos electorales.
      👉 RPP – ONPE dará dos refrigerios y S/165 a miembros de mesa (rpp.pe in Bing) https://rpp.pe/politica/elecciones/elecciones-2026-onpe-dara-dos-refrigerios-y-s-165-a-miembros-de-mesa-que-cumplan-toda-la-jornada-noticia-1675237

    📌 Implicancias críticas


    • Lugar: Lima, Trujillo y otras regiones.
    • Tiempo: 12 y 13 de abril de 2026.
    • Modo: Miembros de mesa trabajaron más de 18–24 horas con apenas dos refrigerios y S/165 de compensación. La Defensoría del Pueblo y medios nacionales documentaron el desgaste físico y psicológico.

    Conclusión editorial

    Los hechos documentados —escrutinio duplicado, negación de copias, desarme apresurado y alimentación precaria — no son simples fallas logísticas aisladas. En conjunto, configuran un patrón de autosabotaje institucional: la propia organización electoral genera condiciones que impiden que el sufragio se desarrolle de manera funcional y transparente. Al duplicar tareas, restringir la fiscalización ciudadana, desmontar equipos sin revisión, interrumpir la digitación con apagones y someter a miembros de mesa a desgaste físico y condiciones indignas, se erosiona la confianza pública y se transmite la imagen de un proceso arbitrario. Esta acumulación de negligencias no solo debilita la legitimidad del resultado, sino que constituye una forma de fraude estructural: un sabotaje desde dentro que convierte la precariedad en herramienta para neutralizar la voluntad popular.

    📌 En síntesis: el proceso electoral de abril de 2026 en Perú mostró cómo la fragilidad institucional puede transformarse en un mecanismo de fraude indirecto, disfrazado de fallas logísticas, pero con el mismo efecto devastador sobre la soberanía del voto.

    sábado, marzo 14, 2026

    📰 El cóctel de FREDEMO: de San Borja a la oligarquía actual

    📰 El cóctel de FREDEMO: de San Borja a la oligarquía actual

    El hallazgo de una invitación de 1990, dirigida a un cóctel en honor a Pedro Cateriano y Enrique Ghersi, candidatos a diputados por FREDEMO, nos recuerda cómo los espacios urbanos de Lima —en este caso, Av. Géminis 125, San Borja— fueron escenarios de legitimación política de las élites.



    La tarjeta, con la palabra LIBERTAD estampada tres veces, buscaba transmitir un mensaje de apertura y democracia. Sin embargo, vista desde hoy, revela la continuidad de intereses oligárquicos que se han mantenido bajo distintas formas.

    Pasado: FREDEMO y la promesa liberal

    • FREDEMO, liderado por Mario Vargas Llosa, se presentó como alternativa liberal frente al populismo y la crisis económica.
    • Cateriano y Ghersi, jóvenes candidatos, encarnaban la apuesta por un nuevo orden político y económico.
    • El cóctel en San Borja no era solo un acto social: era un ritual de pertenencia, un modo de mostrar que la política se tejía en espacios exclusivos, con acceso restringido.

    Presente: trayectorias divergentes, intereses convergentes

    La continuidad oligárquica

    Aunque sus trayectorias se bifurcaron, ambos comparten un origen común: FREDEMO y la defensa del liberalismo. Hoy, Cateriano desde el Club Nacional y Ghersi desde los think tanks internacionales, representan dos caras de la misma moneda: la persistencia de un proyecto oligárquico que se adapta a los tiempos, pero mantiene intacta su lógica de exclusión y concentración de poder.

    Reflexión crítica

    La invitación de 1990 es más que un documento histórico: es un espejo que refleja cómo las élites políticas y económicas han sabido reinventarse. Lo que entonces fue un cóctel en San Borja, hoy se traduce en redes de influencia que atraviesan clubes sociales, universidades, ministerios y foros internacionales.

    En el Perú, la oligarquía no desaparece: muta, se disfraza, se moderniza, pero sigue operando desde espacios de privilegio. Cateriano y Ghersi son prueba de ello: dos trayectorias distintas, un mismo origen, y una misma pertenencia a los círculos de poder que marcan la vida política y económica del país.



    domingo, febrero 01, 2026

    Un Presidente Adolescente Por: CARLOS PAREDES CARETAS/ ENERO 29, 2026

    Un Presidente Adolescente

    Por: CARLOS PAREDES  CARETAS/ ENERO 29, 2026  

    José Enrique Jerí Oré: el séptimo presidente del convulso decenio (2016-2026)

    Al séptimo presidente del convulso decenio (2016-2026) solo le bastaron cien días para decepcionarnos. José Enrique Jerí Oré, en apenas cuatro años, pasó de ser un desconocido pupilo de Patricia Li en Somos Perú a presidente de la república encargado. Sin que nadie lo eligiera para ejercer el cargo más importante del país. Es más, tampoco lo eligieron para ser congresista.

    Providencialmente encontró una curul como accesitario del inhabilitado Martín Vizcarra, con quien hizo campaña en el 2021. Vizcarra era el número 1 en la lista por Lima Metropolitana de Somos Perú; Jerí, el número 3. En su condición de parlamentario accesitario, un buen día, después de haber sido elegido presidente del Congreso en la penúltima legislatura del mandato, amaneció en Palacio de Gobierno a los 38 años de edad. Es el primer presidente milenial. Pero, lamentablemente, no será el primero que tendrá que responder a procesos e investigaciones penales después de ser presidente.

    Una carrera política a toda máquina

    Solo en un sistema político sin instituciones, devaluado y sumido en una profunda crisis, como el peruano, se explica la meteórica carrera de alguien como Jerí. Los 11,654 votos preferenciales que obtuvo como candidato al Congreso no le alcanzaron para ser elegido. Pero la corrupción de Vizcarra lo hizo congresista.

    El expresidente fue inhabilitado para todo cargo público por diez años antes del 26 de julio de 2021, el día que debía jurar como parlamentario con la más alta votación preferencial. En su lugar lo hizo un desconocido abogado de 35 años, alto como Vizcarra, pero con exactamente 154,346 votos preferenciales menos.

    Una vez en la bancada de Somos Perú, Jerí fue ubicado en estratégicas comisiones ordinarias e investigadoras gracias a su madrina política Patricia Li, quien ofrecía los votos del partido que arrebató a los Andrade a cambio de tener una cuota específica en la repartija del poder.

    Lo hizo con Pedro Castillo, a quien le pidió un ministerio a cambio de blindarlo de las mociones de vacancia. Continuó con Dina Boluarte, quien también les entregó su porción de poder en el Ejecutivo. Y lo hará con quien le ofrezca algo a cambio.

    Con el madrinazgo de Li, en la legislatura 2023-2024, Jerí se hizo presidente de la estratégica Comisión de Presupuesto y Cuenta General de la República. Era tradición que la comisión, que parte y reparte la plata de todos, sea liderada por el oficialismo o la bancada del Gobierno. Pero, desde el 2016, las bancadas del Gobierno no existen o son escuálidas (PPK tuvo apenas 17 congresistas) o rápidamente se fracturan (Perú Libre empezó con 37 curules y ahora apenas conserva unas pocas).


    El “Chifagate” y las primeras fricciones

    El Chifagate provocó fricciones entre el presidente José Jerí, su madrina política Patricia Li y su primer ministro. Este último aludió públicamente a la poca experiencia de Jerí, mientras Alberto Otárola terció en la disputa.

    La presidencia de Presupuesto: un botín político

    Históricamente, la presidencia de la Comisión de Presupuesto y Cuenta General de la República ha recaído en manos de las primeras minorías (como Fuerza Popular en el gobierno de PPK) o en quien decida la componenda política del momento. La repartija del presupuesto público siempre ha sido motivo de decisiones clientelares, no exentas de corrupción, convirtiéndose en un botín ofrecido al mejor postor.

    Precisamente, la primera denuncia pública contra Jerí como parlamentario estuvo vinculada a estas prácticas. La empresaria Ana Ríos, exhibiendo audios y mensajes de WhatsApp, denunció que la asesora de Jerí, Ana Zegarra —hoy congresista por Loreto tras la muerte de Hitler Saavedra—, le solicitó coimas de hasta S/ 150,000 bajo la modalidad de “colaboración voluntaria” para incluir una obra de riego en Cajamarca dentro de la Ley de Presupuesto. Zegarra negó los cargos, Jerí guardó silencio.

    Se trata de una noticia en desarrollo que amenaza con revelar hasta 19 reuniones de Jerí con mecenas chinos, e incluso se especula sobre un audio con pedidos explícitos de dinero del actual jefe de Estado.

    Escándalos y denuncias penales

    La denuncia fue sepultada por el siguiente escándalo mediático. A fines de 2024, Jerí volvió a las primeras planas por una acusación de violación sexual contra una joven amiga de su asesor. Por su condición de congresista, la investigación pasó a la Fiscalía de la Nación.

    El fiscal supremo Tomás Aladino Gálvez archivó la carpeta al no encontrarse restos de ADN de Jerí en el cuerpo ni en las prendas de la víctima. En la escena solo se halló un bividí suyo, insuficiente para incriminarlo. El supuesto violador, Marco Antonio Cardoza Hurtado, asesor y amigo cercano de Jerí, fugó a España y su paradero sigue desconocido.

    Octubre de milagros: Jerí presidente del Congreso

    Contra todo pronóstico, en octubre de 2025, José Jerí fue elegido presidente del Congreso en una mesa directiva compartida con Fuerza Popular, Perú Posible y los “niños” de Acción Popular.

    Cuando inscribió su candidatura, la prensa recordó las denuncias acumuladas por el ahijado de Patricia Li. Era julio de 2025, y el débil gobierno de Dina Boluarte se tambaleaba, amenazado por la vacancia. En ese escenario, al presidente del Congreso se le consideraba un potencial sucesor de Boluarte.

    Jerí volvió a superar los cuestionamientos, quizá porque los peruanos hemos normalizado la medianía, el cinismo y la corrupción. Solo así se explica cómo sentenciados por corrupción, como Martín o Mario Vizcarra, siguen teniendo algún nivel de aceptación popular.


    Cuando se eligió a Jerí como titular del Parlamento, un vocero del llamado “pacto del gobierno” —las cuatro familias que cortan el jamón en el Perú: los Fujimori, los Acuña, los Luna y los Cerrón) aseguró que, si Boluarte era vacada, se iba a elegir a otro presidente del Congreso para que asuma la presidencia interina de la república. No fue así. Boluarte fue vacada en un procedimiento expreso sin que nadie volviera a cuestionar los antecedentes de Jerí. Así se convirtió en el tercer presidente del quinquenio en calidad de interino o de transición.

    El “Bukele” peruano

    Desde que se ciñó la banda presidencial, Jerí ha hecho todos los esfuerzos por imitar al presidente salvadoreño Nayib Bukele. No solo en su vestimenta —jean y camisa blanca arremangada—, sino en la puesta en escena:

    • Posando con reos vestidos de blanco sometidos a sus pies.
    • Supervisando personalmente requisas en penales de máxima seguridad en la madrugada.
    • Comunicándose directamente con la gente a través de redes sociales.

    La estrategia le dio resultados inmediatos en las encuestas: a diferencia de Boluarte, que apenas alcanzaba el margen de error estadístico (+/- 3 %), Jerí logró cifras en azul que subieron hasta 56 % de aceptación promedio. Sus detractores decían que, comparado con Dina, cualquiera podía hacerlo mejor.

    Durante los primeros tres meses de su gobierno, Jerí navegó en aguas tranquilas de popularidad, hasta que una visita encapuchado a un chifa de San Borja lo expuso en su verdadera esencia: diligente pupilo de Patricia Li.

    El “Chifagate” y la sombra china



    La trama reveló reuniones y conductas que los penalistas podrían tipificar como patrocinio ilegal, tráfico de influencias e incluso cohecho pasivo impropio. En otras palabras: corrupción.

    El beneficiado era Zhihua Yang, conocido como “el tío Jhony”, junto a toda la red de empresas e intereses chinos en el Perú. No es un detalle menor: China es nuestro principal socio comercial, con fuerte presencia en minería, electricidad y comercio.


    Todas las versiones del presidente

    Como en una serie de Netflix, el Chifagate tuvo capítulos incontenibles gracias al periodismo de investigación. A cada nuevo descubrimiento, Jerí cambiaba de versión, dejando al descubierto sus mentiras.

    Hasta ahora ha esgrimido tres versiones contradictorias de su visita encapuchado al chifa de su amigo “Jhony”:

    • Que fue a coordinar las celebraciones del Día de la Confraternidad Peruano-China.
    • Que el empresario Ji Wu Xiaodong, con arresto domiciliario por integrar la banda Los Hostiles de la Amazonía, “no hablaba bien español” (cuando es traductor oficial inscrito en Cancillería).
    • Que su presencia en Palacio fue casual, pese a que el Poder Judicial le había ordenado permanecer bajo prisión preventiva en su casa.

    Se especula incluso sobre la existencia de una bomba audiovisual que registraría pedidos explícitos de dinero. Si saliera a la luz, Jerí pasaría a mejor vida política: un presidente joven, sin roce internacional y sin resultados concretos en gestión pública.