sábado, marzo 14, 2026

📰 El cóctel de FREDEMO: de San Borja a la oligarquía actual

📰 El cóctel de FREDEMO: de San Borja a la oligarquía actual

El hallazgo de una invitación de 1990, dirigida a un cóctel en honor a Pedro Cateriano y Enrique Ghersi, candidatos a diputados por FREDEMO, nos recuerda cómo los espacios urbanos de Lima —en este caso, Av. Géminis 125, San Borja— fueron escenarios de legitimación política de las élites.



La tarjeta, con la palabra LIBERTAD estampada tres veces, buscaba transmitir un mensaje de apertura y democracia. Sin embargo, vista desde hoy, revela la continuidad de intereses oligárquicos que se han mantenido bajo distintas formas.

Pasado: FREDEMO y la promesa liberal

  • FREDEMO, liderado por Mario Vargas Llosa, se presentó como alternativa liberal frente al populismo y la crisis económica.
  • Cateriano y Ghersi, jóvenes candidatos, encarnaban la apuesta por un nuevo orden político y económico.
  • El cóctel en San Borja no era solo un acto social: era un ritual de pertenencia, un modo de mostrar que la política se tejía en espacios exclusivos, con acceso restringido.

Presente: trayectorias divergentes, intereses convergentes

La continuidad oligárquica

Aunque sus trayectorias se bifurcaron, ambos comparten un origen común: FREDEMO y la defensa del liberalismo. Hoy, Cateriano desde el Club Nacional y Ghersi desde los think tanks internacionales, representan dos caras de la misma moneda: la persistencia de un proyecto oligárquico que se adapta a los tiempos, pero mantiene intacta su lógica de exclusión y concentración de poder.

Reflexión crítica

La invitación de 1990 es más que un documento histórico: es un espejo que refleja cómo las élites políticas y económicas han sabido reinventarse. Lo que entonces fue un cóctel en San Borja, hoy se traduce en redes de influencia que atraviesan clubes sociales, universidades, ministerios y foros internacionales.

En el Perú, la oligarquía no desaparece: muta, se disfraza, se moderniza, pero sigue operando desde espacios de privilegio. Cateriano y Ghersi son prueba de ello: dos trayectorias distintas, un mismo origen, y una misma pertenencia a los círculos de poder que marcan la vida política y económica del país.