Diccionario Territorial del Perú.
Se anuncia la obra Diccionario Territorial del Perú, una síntesis legal, demográfica y patrimonial de localidades del país, organizada de la A a la Z.
La obra se presenta como un instrumento técnico y patrimonial, indispensable para investigadores, juristas, documentalistas y gestores culturales. Su estructura clara y sistemática permite consultar de manera rápida y precisa la organización territorial del país, fortaleciendo la memoria histórica y la identidad nacional.
El Diccionario Territorial del Perú es también un aporte a la circulación patrimonial digital, preparado para su depósito legal en la Biblioteca Nacional del Perú y su difusión en plataformas académicas y comerciales.
Autor: Iván Oré Chávez
Abogado y politólogo.
PRESENTACION. El Diccionario Territorial del Perú tiene como objetivo fundamental ofrecer un listado riguroso y actualizado de los centros poblados del país, sustentada en la normativa vigente y en la memoria histórica de nuestras divisiones territoriales. Busca ser una herramienta de consulta técnica y patrimonial que permita comprender la diversidad de caseríos, pueblos, villas, ciudades y metrópolis, mostrando cómo cada categoría refleja tanto la evolución demográfica como las dinámicas sociales que han configurado el territorio nacional. Asimismo, este diccionario pretende ordenar y sistematizar la información territorial para facilitar la investigación académica, la gestión pública y la preservación documental, contribuyendo a superar la yuxtaposición de estructuras heredadas con realidades contemporáneas. Su propósito es servir de puente entre la tradición aldeana y las transformaciones urbanas del siglo XXI, ofreciendo un marco de referencia que conecte la memoria histórica con las exigencias del presente y las proyecciones del futuro. La regionalización en el Perú se inició con la Constitución de 1993, que dispuso que los departamentos y la Provincia Constitucional del Callao eligieran gobiernos regionales como primer paso hacia la integración territorial; sin embargo, pese a la reforma constitucional del 2002 y a la aprobación de la Ley de Bases de la Descentralización (Ley N.º 27783), el proceso no ha avanzado más allá de convertir los departamentos en regiones administrativas, pues la verdadera creación de regiones —la unión de dos o más departamentos mediante referéndum, como lo establece el Artículo 69 del TUO del Reglamento de la Ley N.º 27795 (2025)— nunca se ha concretado, lo que evidencia que la regionalización peruana sigue siendo un proyecto inconcluso y pendiente de materialización. La regionalización peruana tiene su punto de partida en la Constitución Política de 1993, que estableció la necesidad de organizar el territorio en regiones como parte del proceso de descentralización. Sin embargo, fue recién hacia el año 2002 que se impulsaron medidas concretas para dar forma a este proyecto, en el marco de la transición democrática y la búsqueda de un Estado más cercano a la ciudadanía. En este contexto se aprobaron las Leyes de Bases de la Descentralización (Ley N.º 27783, 2002) y la Ley Orgánica de Gobiernos Regionales (2002), que dieron vida a los 25 gobiernos regionales actuales, transformando los departamentos en regiones con autonomía administrativa y presupuestal. El objetivo era avanzar hacia la creación de macro-regiones, integrando varios departamentos bajo una misma estructura, pero los referéndums realizados en 2005 no prosperaron, reflejando las dificultades políticas y sociales de este proceso. La regionalización, por tanto, quedó configurada como un esquema de departamentos convertidos en regiones, sin alcanzar la integración territorial prevista. Aun así, significó un paso decisivo en la construcción de un Estado descentralizado, donde las regiones asumieron competencias en educación, salud, infraestructura y desarrollo económico, aunque con capacidades de gestión desiguales. Desde 1930, el crecimiento demográfico, la urbanización acelerada y las migraciones internas desde caseríos, pueblos y villas hacia las emergentes metrópolis han transformado profundamente el paisaje nacional. Este proceso ha generado nuevas dinámicas sociales y territoriales que, sin borrar la esencia histórica de las provincias forjadas en torno a corregimientos coloniales ni de los departamentos derivados de las intendencias virreinales, han configurado un país distinto, marcado por la expansión de ciudades intermedias y el surgimiento de metrópolis en constante proceso de consolidación. En medio de estas tensiones entre estructuras heredadas y realidades contemporáneas, el Diccionario Territorial del Perú se presenta como una obra destinada a ordenar y clasificar con rigor legal y documental los centros poblados del país, ofreciendo una visión actualizada que conecta la memoria histórica con las exigencias del presente. A pesar de la urbanización acelerada y el surgimiento de metrópolis en constante expansión, un gran número de peruanos aún vive en caseríos, pueblos y villas, manteniendo un régimen de vida aldeano que preserva la esencia histórica del país. Esta coexistencia entre lo rural y lo urbano, entre lo tradicional y lo moderno, configura un paisaje territorial complejo donde conviven las dinámicas de migración y crecimiento con la permanencia de estructuras comunitarias ancestrales. El Diccionario Territorial del Perú busca dar cuenta de esta diversidad, ofreciendo una clasificación fiel y actualizada de los centros poblados, y mostrando cómo la vida aldeana sigue siendo un componente esencial de la identidad nacional. Sin embargo, este régimen aldeano también está siendo reconfigurado en la práctica. Viejos distritos con más de un siglo de existencia aún mantienen su estructura dual — hanan alto y hurin bajo—, donde las capitales se ubican en la parte alta y conservan una relación de complementariedad con los pueblos situados inmediatamente abajo. No obstante, más abajo están surgiendo nuevos asentamientos que pueden forjar un dinamismo distinto, capaz de renovar y liquidar ese viejo ciclo. La ley y la burocracia, sin embargo, todavía no se adaptan a estas realidades y persisten en la yuxtaposición de estructuras heredadas, sin reconocer plenamente las transformaciones sociales y territoriales que remodelan el país. La regionalización en el Perú se enfrenta hoy a un dilema crucial: reconfigurar e integrar el régimen aldeano —basado en caseríos, pueblos y villas— dentro de las metrópolis en expansión. Este proceso, lejos de ser lineal, puede derivar en fenómenos de autarquía local frente a un gobierno central y regional incapaz de abarcar efectivamente toda su jurisdicción. Al mismo tiempo, se observa el despoblamiento de pequeños centros poblados, muchos de los cuales ya registran ausencia total de habitantes, mientras la población se concentra cada vez más en las ciudades intermedias y las grandes metrópolis. Esta reducción urbana y concentración demográfica revela una transformación profunda del paisaje territorial, donde la yuxtaposición de estructuras heredadas convive con nuevas realidades que aún no han sido plenamente reconocidas por la ley ni por la burocracia. El Diccionario Territorial del Perú es una obra de referencia que organiza, de la A a la Z, todos los distritos, pueblos, villas y caseríos del país, aplicando rigurosamente la Ley N.º 27795 de Demarcación y Organización Territorial. Su propósito es ofrecer una visión ordenada y precisa del territorio nacional, respetando tanto la normativa vigente como la memoria histórica que sustenta nuestras divisiones político-administrativas. Uno de sus objetivos principales es la clasificación legal y demográfica de cada localidad. En este diccionario, cada centro poblado se presenta con su categoría oficial —distrito, pueblo, villa, caserío mayor o caserío menor—, siguiendo estrictamente los rangos poblacionales y las disposiciones legales. De esta manera, se garantiza fidelidad normativa y se evita la ambigüedad que suele acompañar a las denominaciones informales o tradicionales. Otro aspecto fundamental es la ubicación ecológica y altitudinal. Cada localidad se registra con su respectivo piso ecológico —chala, yunga, quechua, suni, puna, ruparupa u omagua— y con la altitud en metros sobre el nivel del mar. Este criterio permite comprender la diversidad geográfica del Perú y cómo los centros poblados se distribuyen en función de sus condiciones naturales, lo que influye directamente en sus dinámicas sociales, económicas y culturales. Finalmente, el diccionario ofrece una síntesis poblacional. Se consigna el número de habitantes de cada localidad y se incluye una descripción breve, clara y fiel al texto fuente, respetando la estructura documental original. Esta síntesis busca preservar la memoria territorial y facilitar el acceso a información confiable para investigadores, gestores públicos y ciudadanos interesados en la organización del país. En conjunto, el Diccionario Territorial del Perú se presenta como una herramienta de consulta y análisis que contribuye a comprender la compleja trama territorial peruana. Al ordenar y clasificar con rigor legal y documental los centros poblados, esta obra conecta la memoria histórica con las exigencias del presente y ofrece un marco de referencia indispensable para proyectar políticas públicas más ajustadas a la realidad contemporánea. La cobertura es nacional y exhaustiva, abarcando desde grandes provincias como Acobamba (Huancavelica) hasta pequeños caseríos amazónicos como Achual Limón (Loreto). Este orden sistemático permite que el lector recorra el territorio peruano de manera integral, reconociendo tanto las capitales provinciales como los asentamientos menores que forman parte de la trama aldeana y metropolitana del país. Este diccionario no es solo un inventario de nombres: constituye una cartografía del Perú, mostrando cómo la geografía, la demografía y la historia se entrelazan en la organización territorial. Al presentar cada localidad dentro de su contexto administrativo —distrito, provincia y región— la obra ofrece una visión clara de la jerarquía territorial y de las dinámicas que configuran el país. Más allá de la utilidad técnica, el diccionario contribuye a preservar la memoria territorial y a comprender la diversidad y complejidad del Perú contemporáneo. Lima, 24 de enero de 2026. Iván Oré Chávez.