LA
CHINA POLO: CUANDO SUS INVESTIGACIONES COMENZARON A TOCAR A LA OLIGARQUÍA.
Si ponemos juntos
los reportajes de la China Polo, en vez de observar cada
denuncia como un episodio independiente, comienza a aparecer un mapa bastante
más inquietante. La periodista estaba investigando simultáneamente policías,
estructuras de inteligencia, fiscales, abogados, organizaciones criminales,
minería ilegal, financiamiento político y grandes intereses mineros. No todos
pertenecen a la misma red ni todos pueden ser llamados oligarcas. Pero cuando
seguimos específicamente la pista de las familias tradicionales y del gran
capital aparecen tres apellidos que para CazaOligarcas resultan
centrales: Benavides,
Arias y Belaúnde.
Los tres tienen además
un elemento que no debe tratarse como una curiosidad social: el
Club Nacional aparece en las tres ramas familiares que estamos siguiendo.
Esto aunado a los negocios, campañas políticas o decisiones estatales, permite
observar la continuidad histórica y los espacios de sociabilidad de familias
que reaparecen en la gran minería, la política y el Estado. En otras palabras,
el Club Nacional interesa aquí tanto como una explicación automática de los
acontecimientos, como una pieza prosopográfica más del poder.
La UNI: la China Polo
sigue el dinero y llega a los Benavides.
Una de las
investigaciones más interesantes de la China Polo comenzó con Alfonso
López Chau y la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI). Su
reportaje cuestionaba contrataciones efectuadas durante la gestión
universitaria a personas relacionadas con Ahora Nación y planteaba la
posibilidad de que la universidad hubiese terminado sirviendo para construir
una estructura política alrededor del entonces rector. Esa es la tesis del
reportaje y, naturalmente, las irregularidades concretas que allí se atribuyen
tienen que ser demostradas individualmente.
Lo verdaderamente
interesante aparece cuando la China Polo pregunta de dónde provenía
parte del dinero privado que ingresaba a la UNI. Entonces surge
el Patronato UNI y, detrás del Patronato, aparece Roque Eduardo
Benavides Ganoza, integrante de la tradicional familia Benavides de la
oligarquía minera peruana, presidente de Compañía de Minas Buenaventura y socio
del Club Nacional desde 1981. La investigación de la China Polo
lo identifica además como presidente del Patronato UNI.
No estamos
hablando, por tanto, simplemente de un empresario que decidió colaborar con una
universidad. Estamos ante un integrante de una familia histórica del gran
capital minero situado simultáneamente en una gran corporación, una institución
que canaliza recursos privados hacia una universidad pública y un tradicional
espacio de sociabilidad de la élite limeña. Ninguna de esas posiciones
demuestra por sí sola control político sobre la UNI, pero su superposición
permite reconstruir precisamente lo que interesa a CazaOligarcas: familia,
patrimonio, empresa, instituciones y espacios sociales del poder.
Y Benavides no
estaba solo. Dentro del Consejo Directivo del Patronato aparecía Luz
Evangelina Arias Vargas de Sologuren, presidenta del directorio de Compañía
Minera Poderosa. El reportaje de la China Polo colocaba así
dentro de una misma institución a representantes de dos importantes grupos de
la minería peruana. De esta manera, siguiendo inicialmente a López Chau, la
investigación había terminado encontrándose con Buenaventura, Poderosa y dos
familias del gran capital minero.
Los Arias: Poderosa,
Club Nacional y el Patronato UNI.
Aquí aparece el
segundo apellido oligárquico. Luz Evangelina Arias Vargas de
Sologuren pertenece a la familia Arias, otro núcleo tradicional del gran
capital minero peruano, y preside Compañía Minera Poderosa.
Pero para comprender por qué este apellido interesa a CazaOligarcas no podemos
observar solamente a Evangelina. Tenemos que retroceder una generación.
Su padre fue Jesús
Arias Dávila, fundador y figura histórica de Poderosa. Y aquí
aparece el dato que no debe volver a desaparecer de nuestra reconstrucción: Jesús
Arias Dávila figura como socio N.º 2318 del Club Nacional. Esto
no significa que Evangelina Arias sea personalmente socia del Club —las
mujeres carecen de membresía—, sino algo
genealógicamente más relevante: la generación anterior de la familia que
construyó y condujo Poderosa ya estaba presente en uno de los tradicionales
espacios de sociabilidad de la élite peruana.
La continuidad
resulta particularmente interesante porque en la generación de Jesús Arias
encontramos Poderosa y Club Nacional, mientras que en
la generación de Evangelina Arias encontramos Poderosa,
Patronato UNI y posteriormente financiamiento político. No
necesitamos imaginar una conspiración familiar para observar el fenómeno. Lo
que aparece es la persistencia intergeneracional de patrimonio, empresa,
relaciones institucionales y presencia en espacios de élite. Esa continuidad es
precisamente una de las características que buscamos cuando estudiamos
históricamente a una oligarquía.
Evangelina Arias
reaparece cuando la China Polo sigue el dinero político.
La China Polo llega nuevamente a
Evangelina Arias por un camino completamente diferente. Ya no estamos en la
UNI, sino en Libertad Popular, Rafael Belaúnde Llosa y Pataz. Evangelina
Arias realizó importantes aportes a Libertad Popular durante la campaña de
2026. Rafael Belaúnde reconoció posteriormente un total aproximado de S/1,48
millones y sostuvo que esas contribuciones fueron efectuadas por Arias como
persona natural al partido, estaban registradas ante la ONPE y no constituían
financiamiento de Minera Poderosa ni dinero entregado personalmente a él.
Hay
además un dato político que permite dimensionar el caso: la candidatura
presidencial de Rafael Belaúnde Llosa obtuvo apenas 40.870 votos, equivalentes
al 0,244 % de los votos válidos, y quedó en el puesto 28 de la elección
presidencial de 2026. Es decir, electoralmente Libertad Popular tuvo un
respaldo nacional muy reducido. Sin embargo, quien había encabezado esa candidatura
terminaría posteriormente dirigiendo el Ministerio de Defensa, mientras
las Fuerzas Armadas intervenían precisamente en Pataz, provincia donde Poderosa
posee importantes intereses mineros. Ese contraste es relevante para la
investigación: no fue el peso electoral de Belaúnde —0,244 %— lo que explica
por sí mismo su posterior acceso a uno de los ministerios estratégicos del
Estado gracias a la presidenta de los ricos. La cuestión que corresponde
examinar es qué trayectoria política, profesional e institucional condujo a ese
nombramiento, sin inferir de ese solo contraste una causa específica.
Esa precisión debe conservarse porque
hace más fuerte, no más débil, la pregunta planteada por la China Polo. El
problema que ella estaba examinando no se reducía a averiguar si una
transferencia electoral había sido declarada legalmente. La cuestión era cómo
puede proyectarse el poder económico hacia el poder político.
Quien encabezaba Libertad Popular terminaría posteriormente dirigiendo el
Ministerio de Defensa mientras las Fuerzas Armadas intervenían precisamente en
Pataz, provincia donde Poderosa posee importantes intereses mineros.
La controversia
llegó incluso al Congreso mediante un pliego de 43 preguntas
sobre los aportes de Evangelina Arias, las relaciones de Belaúnde con Poderosa
y las operaciones militares desarrolladas en Pataz. Belaúnde ha negado que
exista conflicto de intereses y sostiene que las operaciones estatales tienen
como objetivo combatir a las organizaciones criminales, no proteger los
intereses de Poderosa. La pregunta de la China Polo, sin embargo, trascendía la
explicación individual: estaba comenzando a examinar cómo el
capital privado puede financiar organizaciones políticas, cómo dirigentes de
esas organizaciones llegan posteriormente al gobierno y cómo desde el gobierno
se administra el aparato coercitivo del Estado en territorios donde existen
grandes intereses económicos.
Por eso resultan
importantes sus referencias a la “clase dominante” y a
los “grupos
de poder económico”. Había dejado de buscar solamente al
funcionario que podía haber recibido algún beneficio. Estaba intentando
describir un mecanismo de reproducción del poder.
Los Belaúnde: el
ministro no apareció de la nada.
Aquí entra el
tercer apellido y tampoco podemos presentar a Rafael Belaúnde Llosa simplemente
como “el ministro”. Rafael Belaúnde Llosa pertenece a la
tradicional familia Belaúnde de la oligarquía política peruana y figura como
socio del Club Nacional desde 2006. Es nieto del expresidente Fernando
Belaúnde Terry e hijo de Rafael Belaúnde Aubry,
de manera que su presencia política forma parte de una continuidad familiar que
atraviesa varias generaciones.
Por eso, cuando
Rafael Belaúnde Llosa aparece encabezando Libertad Popular y posteriormente
llega al Ministerio de Defensa, no estamos observando la irrupción de un
personaje sin antecedentes familiares en la vida pública. Estamos ante otra
generación de una familia tradicionalmente vinculada con la política peruana. Y
el Club Nacional vuelve a aparecer precisamente porque ya lo habíamos
encontrado al estudiar a Roque Benavides y a la generación anterior de los
Arias.
La pertenencia al
Club Nacional demuestra que tres familias que aparecen por caminos
distintos en investigaciones sobre minería, financiamiento político y Estado
tienen presencia documentada en un tradicional espacio de sociabilidad de las
élites peruanas. Para una investigación sobre oligarquía, esa
coincidencia merece ser registrada y después estudiada genealógica y
empresarialmente.
El padre de Belaúnde
abre otro camino: Paltarumi.
La historia se
vuelve todavía más interesante cuando miramos hacia la generación anterior de
los Belaúnde. Mientras Evangelina Arias había realizado importantes aportes a
Libertad Popular, Rafael Belaúnde Aubry, padre del ministro, había sido
designado director de Paltarumi S.A.C. para el periodo mayo de 2026-mayo de
2029. Sin embargo, en la declaración jurada de intereses presentada
por Rafael Belaúnde Llosa después de asumir Defensa, respecto de su padre
figuraba la indicación “no labora”.
Cuando el asunto
salió a la luz, Belaúnde sostuvo que desconocía el vínculo de su padre con
Paltarumi. Reconoció que sabía de la amistad de su padre con Jimmy
Pflücker y agregó que, según entendía, Paltarumi tenía
intereses contrapuestos a Poderosa y ambas empresas “no se llevan bien”. Esa
afirmación debe conservarse como la explicación del propio Belaúnde, no
convertirse automáticamente en una conclusión de nuestra investigación.
Puede
existir efectivamente una competencia entre Poderosa y Paltarumi. Pero también
debe examinarse si la afirmación sobre esa rivalidad funcionó como argumento de
deslinde después de conocerse públicamente el cargo de su padre. Con los
documentos disponibles todavía no podemos decidir entre ambas posibilidades. Lo
importante es que la existencia de una eventual competencia no destruye el
análisis: las élites económicas no necesitan constituir un bloque
homogéneo; pueden competir ferozmente y al mismo tiempo disponer de distintos
canales familiares, empresariales y políticos de proximidad al Estado.
El
cuadro resulta así mucho más complejo. De un lado tenemos a Evangelina Arias,
presidenta de Poderosa y aportante de Libertad Popular; del otro, al padre de
Rafael Belaúnde Llosa integrando el directorio de Paltarumi; y entre ambos
aparece Rafael Belaúnde Llosa, perteneciente a una tradicional familia política
y socio del Club Nacional, primero como dirigente de Libertad Popular y
posteriormente como ministro de Defensa. No es necesario convertir Poderosa y
Paltarumi en aliados para advertir que existen aquí relaciones empresariales,
familiares y políticas que merecen investigación.
Pataz: donde el oro
conecta mundos aparentemente separados.
Entonces
regresamos al territorio. Los reportajes de la China Polo sobre Pataz,
Los Pulpos, Jens Lara y policías presuntamente relacionados con organizaciones
criminales describían un escenario donde se disputaban
bocaminas, mineral, territorio y rutas de comercialización. Allí aparecen
minería formal, minería informal e ilegal, empresarios, organizaciones
criminales, secuestros, extorsiones, policías y finalmente Fuerzas Armadas. Y
en ese mismo territorio opera Poderosa.
La
importancia de Pataz radica precisamente en esa superposición. El oro extraído
del territorio conduce hacia diferentes mercados; alrededor de las bocaminas
aparecen organizaciones criminales y minería ilegal; la Policía interviene en
la lucha contra esas organizaciones; posteriormente intervienen las Fuerzas
Armadas bajo conducción del Ministerio de Defensa; Poderosa posee allí
importantes operaciones mineras; la familia Arias controla históricamente la
compañía; Evangelina Arias realizó importantes aportes al partido que
encabezaba Rafael Belaúnde; y Belaúnde terminó posteriormente al frente de
Defensa. Paralelamente, su padre aparece en el directorio de Paltarumi, otra
empresa relacionada con el circuito aurífero.
Lo
significativo es que Pataz constituye simultáneamente un
territorio minero, empresarial, criminal, policial, militar y político,
y el oro hace que actores de naturaleza completamente diferente terminen
actuando sobre un mismo espacio.
Colchado,
Basombrío e IDL: otro circuito de poder.
La
segunda gran línea de investigación de la China Polo tiene una naturaleza
diferente. Aquí no encontramos necesariamente familias propietarias ni gran
capital, sino lo que ella describía como una red de poder
institucional. La periodista construía reiteradamente un eje
entre Harvey
Colchado, Carlos Basombrío, IDL, DIVIAC/EFICCOP, abogados y fiscales,
cuestionando decisiones relacionadas con la trayectoria de Colchado, operativos
policiales, presupuestos y supuestas relaciones institucionales que, según sus
investigaciones, habrían colocado a determinados actores en posiciones
privilegiadas.
Son
acusaciones de la China Polo y cada una debe comprobarse separadamente. Pero
para reconstruir qué poderes estaba afectando resulta significativo que ella
creyera estar identificando una estructura capaz de circular entre ONG,
Ministerio del Interior, Policía, Ministerio Público, abogados, universidad y
medios de comunicación. No debemos llamar oligarcas a Colchado,
Basombrío o los integrantes de IDL simplemente porque puedan ejercer poder. Precisamente
la distinción fortalece el análisis: Benavides, Arias y Belaúnde introducen
poder familiar, económico y generacional; Colchado, Basombrío, fiscales y
abogados introducen poder institucional. La pregunta posterior
será dónde se producen los cruces.
Revoredo: cuando el
enfrentamiento alcanzó directamente a la China Polo.
Finalmente
está Víctor
Revoredo. Aquí debemos separar dos preguntas distintas: quién
podía verse económicamente afectado por los reportajes y quién mantenía un
enfrentamiento directo con la periodista. La China Polo había denunciado
públicamente amenazas contra su vida y afirmó haber recibido llamadas desde
establecimientos penitenciarios en las que sus interlocutores le advertían de
un supuesto atentado que atribuían a Revoredo. Existe un dato cronológicamente
relevante: la China Polo formuló aquella acusación públicamente
antes de morir.
El
mapa de los poderes que estaba tocando.
El
cuadro permite ordenar toda la investigación:
|
Núcleo investigado |
Qué aparece en las investigaciones |
Tipo de poder |
|
Benavides /
Buenaventura |
Roque
Benavides, integrante de una familia tradicional de la gran minería;
Buenaventura; Club Nacional y presidencia del Patronato UNI |
Oligárquico /
minero |
|
Arias / Poderosa |
Familia
minera; Jesús Arias Dávila en el Club Nacional; Evangelina Arias al frente de
Poderosa, en Patronato UNI y como importante aportante de Libertad Popular |
Oligárquico /
minero-familiar |
|
Belaúnde / Club
Nacional |
Familia
política tradicional; continuidad generacional; Rafael Belaúnde Llosa socio
del Club Nacional, dirigente de Libertad Popular y posteriormente ministro de
Defensa |
Oligárquico /
político-familiar |
|
Belaúnde Aubry /
Paltarumi |
Padre
del ministro incorporado al directorio de una empresa vinculada al circuito
aurífero |
Empresarial /
familiar |
|
Patronato UNI |
Coincidencia
institucional de Benavides y Arias y canalización de recursos privados hacia
la universidad |
Empresarial / institucional |
|
López Chau / Ahora
Nación |
Presunto
aprovechamiento político de relaciones y contrataciones universitarias, según
la investigación de la China Polo |
Político /
institucional |
|
Harvey Colchado |
DIVIAC/EFICCOP,
operativos, presupuestos y supuesto direccionamiento denunciado por la
periodista |
Policial /
inteligencia |
|
Basombrío / IDL |
Supuestas
relaciones institucionales y acceso privilegiado denunciados por la China
Polo |
Jurídico /
mediático / institucional |
|
Víctor Revoredo |
Denuncias
sobre actuación policial y posterior señalamiento relacionado con amenazas
contra la periodista |
Policial /
seguridad |
|
Redes criminales de
Pataz |
Control
de bocaminas, oro, extorsiones, secuestros y presuntos vínculos con
determinados agentes policiales |
Criminal /
económico |
Tres
familias y un espacio histórico de sociabilidad.
Ahora
sí podemos observar algo que desaparece cuando estudiamos cada reportaje por
separado. Los Benavides aparecen por la UNI; los Arias aparecen por
la UNI y reaparecen por Poderosa, el financiamiento político y Pataz; los
Belaúnde aparecen a través de Libertad Popular y vuelven a surgir por Defensa y
Paltarumi. Y detrás de las tres ramas aparece el Club Nacional.
En
los Benavides encontramos a Roque Benavides, socio desde 1981.
En los Arias encontramos a Jesús Arias Dávila, socio N.º 2318,
perteneciente a la generación que construyó Poderosa y padre de Evangelina
Arias. En los Belaúnde encontramos a Rafael Belaúnde Llosa, socio desde
2006, perteneciente a una familia de prolongada presencia en la
política peruana. Visto de esta manera, el Club Nacional deja de aparecer como
un dato biográfico disperso y se convierte en un elemento prosopográfico común
a tres ramas familiares que encontramos por vías distintas.
Por
su carácter reservado, no sabemos qué relaciones concretas se desarrollaron
dentro del Club Nacional respecto a las actuaciones investigadas por la China
Polo. Su
significado es histórico y sociológico: cuando seguimos hacia
atrás a familias que aparecen en investigaciones sobre minería, financiamiento
político y Estado, encontramos presencia de esas familias en uno de los
tradicionales espacios de sociabilidad de las élites peruanas. Después
corresponde investigar cuándo ingresó cada generación, qué otras familias
coincidieron con ellas, qué relaciones empresariales existieron y cuáles de
esas relaciones sobrevivieron fuera del club.
La China Polo había
comenzado a seguir las estructuras
Aquí
está finalmente el punto central. La China Polo comenzó denunciando
personas, pero terminó aproximándose a estructuras. Cuando
investigó la UNI encontró grandes empresarios mineros; cuando siguió el Patronato
encontró a Benavides y Arias; cuando siguió a Arias encontró Poderosa y
financiamiento político; cuando siguió ese financiamiento apareció Belaúnde;
cuando Belaúnde llegó al Estado aparecieron Defensa y Pataz; cuando observamos
a su familia aparece Paltarumi; y cuando regresamos a Pataz reaparecen el oro,
las organizaciones criminales, la Policía, las Fuerzas Armadas y los grandes
intereses económicos.
Y
al reconstruir genealógicamente a los personajes económicos y políticos que
aparecen en esos recorridos encontramos algo adicional: Benavides,
Arias y Belaúnde poseen vínculos documentados con el Club Nacional, aunque en
momentos y generaciones diferentes. Ese dato no prueba una
coordinación concreta, pero sí coloca las investigaciones de la China Polo
dentro de un paisaje social más antiguo que cualquiera de sus reportajes:
familias, patrimonio, grandes empresas, espacios de élite, partidos y Estado.
Pero
lo que sí tenemos gracias a la China Polo resulta suficientemente importante: una
periodista que comenzó siguiendo delincuentes, policías y funcionarios terminó
entrando en terrenos donde aparecían familias tradicionales del poder económico
y político peruano, grandes empresas mineras, financiamiento electoral, un
ministerio estratégico, el negocio del oro y espacios históricos de sociabilidad
oligárquica.
Por eso la pregunta para CazaOligarcas
ya no puede limitarse a quién discutió con la China Polo o quién fue objeto de
uno de sus reportajes. La pregunta es qué estaba empezando a descubrir cuando
dejó de mirar solamente al delincuente, al policía o al funcionario y comenzó a
seguir
el dinero, el oro, las familias, el Club Nacional y las conexiones con el
Estado. En ese recorrido aparecen los Benavides,
los Arias y los Belaúnde. Y es precisamente allí donde
corresponde seguir excavando.
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