lunes, septiembre 21, 2026

LA CHINA POLO: CUANDO SUS INVESTIGACIONES COMENZARON A TOCAR A LA OLIGARQUÍA.

LA CHINA POLO: CUANDO SUS INVESTIGACIONES COMENZARON A TOCAR A LA OLIGARQUÍA.

Si ponemos juntos los reportajes de la China Polo, en vez de observar cada denuncia como un episodio independiente, comienza a aparecer un mapa bastante más inquietante. La periodista estaba investigando simultáneamente policías, estructuras de inteligencia, fiscales, abogados, organizaciones criminales, minería ilegal, financiamiento político y grandes intereses mineros. No todos pertenecen a la misma red ni todos pueden ser llamados oligarcas. Pero cuando seguimos específicamente la pista de las familias tradicionales y del gran capital aparecen tres apellidos que para CazaOligarcas resultan centrales: Benavides, Arias y Belaúnde.

Los tres tienen además un elemento que no debe tratarse como una curiosidad social: el Club Nacional aparece en las tres ramas familiares que estamos siguiendo. Esto aunado a los negocios, campañas políticas o decisiones estatales, permite observar la continuidad histórica y los espacios de sociabilidad de familias que reaparecen en la gran minería, la política y el Estado. En otras palabras, el Club Nacional interesa aquí tanto como una explicación automática de los acontecimientos, como una pieza prosopográfica más del poder.



La UNI: la China Polo sigue el dinero y llega a los Benavides.

Una de las investigaciones más interesantes de la China Polo comenzó con Alfonso López Chau y la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI). Su reportaje cuestionaba contrataciones efectuadas durante la gestión universitaria a personas relacionadas con Ahora Nación y planteaba la posibilidad de que la universidad hubiese terminado sirviendo para construir una estructura política alrededor del entonces rector. Esa es la tesis del reportaje y, naturalmente, las irregularidades concretas que allí se atribuyen tienen que ser demostradas individualmente.

Lo verdaderamente interesante aparece cuando la China Polo pregunta de dónde provenía parte del dinero privado que ingresaba a la UNI. Entonces surge el Patronato UNI y, detrás del Patronato, aparece Roque Eduardo Benavides Ganoza, integrante de la tradicional familia Benavides de la oligarquía minera peruana, presidente de Compañía de Minas Buenaventura y socio del Club Nacional desde 1981. La investigación de la China Polo lo identifica además como presidente del Patronato UNI.

No estamos hablando, por tanto, simplemente de un empresario que decidió colaborar con una universidad. Estamos ante un integrante de una familia histórica del gran capital minero situado simultáneamente en una gran corporación, una institución que canaliza recursos privados hacia una universidad pública y un tradicional espacio de sociabilidad de la élite limeña. Ninguna de esas posiciones demuestra por sí sola control político sobre la UNI, pero su superposición permite reconstruir precisamente lo que interesa a CazaOligarcas: familia, patrimonio, empresa, instituciones y espacios sociales del poder.

Y Benavides no estaba solo. Dentro del Consejo Directivo del Patronato aparecía Luz Evangelina Arias Vargas de Sologuren, presidenta del directorio de Compañía Minera Poderosa. El reportaje de la China Polo colocaba así dentro de una misma institución a representantes de dos importantes grupos de la minería peruana. De esta manera, siguiendo inicialmente a López Chau, la investigación había terminado encontrándose con Buenaventura, Poderosa y dos familias del gran capital minero.

 

Los Arias: Poderosa, Club Nacional y el Patronato UNI.

Aquí aparece el segundo apellido oligárquico. Luz Evangelina Arias Vargas de Sologuren pertenece a la familia Arias, otro núcleo tradicional del gran capital minero peruano, y preside Compañía Minera Poderosa. Pero para comprender por qué este apellido interesa a CazaOligarcas no podemos observar solamente a Evangelina. Tenemos que retroceder una generación.

Su padre fue Jesús Arias Dávila, fundador y figura histórica de Poderosa. Y aquí aparece el dato que no debe volver a desaparecer de nuestra reconstrucción: Jesús Arias Dávila figura como socio N.º 2318 del Club Nacional. Esto no significa que Evangelina Arias sea personalmente socia del Club —las mujeres  carecen de membresía—, sino algo genealógicamente más relevante: la generación anterior de la familia que construyó y condujo Poderosa ya estaba presente en uno de los tradicionales espacios de sociabilidad de la élite peruana.

La continuidad resulta particularmente interesante porque en la generación de Jesús Arias encontramos Poderosa y Club Nacional, mientras que en la generación de Evangelina Arias encontramos Poderosa, Patronato UNI y posteriormente financiamiento político. No necesitamos imaginar una conspiración familiar para observar el fenómeno. Lo que aparece es la persistencia intergeneracional de patrimonio, empresa, relaciones institucionales y presencia en espacios de élite. Esa continuidad es precisamente una de las características que buscamos cuando estudiamos históricamente a una oligarquía.

 

Evangelina Arias reaparece cuando la China Polo sigue el dinero político.

La China Polo llega nuevamente a Evangelina Arias por un camino completamente diferente. Ya no estamos en la UNI, sino en Libertad Popular, Rafael Belaúnde Llosa y Pataz. Evangelina Arias realizó importantes aportes a Libertad Popular durante la campaña de 2026. Rafael Belaúnde reconoció posteriormente un total aproximado de S/1,48 millones y sostuvo que esas contribuciones fueron efectuadas por Arias como persona natural al partido, estaban registradas ante la ONPE y no constituían financiamiento de Minera Poderosa ni dinero entregado personalmente a él.

Hay además un dato político que permite dimensionar el caso: la candidatura presidencial de Rafael Belaúnde Llosa obtuvo apenas 40.870 votos, equivalentes al 0,244 % de los votos válidos, y quedó en el puesto 28 de la elección presidencial de 2026. Es decir, electoralmente Libertad Popular tuvo un respaldo nacional muy reducido. Sin embargo, quien había encabezado esa candidatura terminaría posteriormente dirigiendo el Ministerio de Defensa, mientras las Fuerzas Armadas intervenían precisamente en Pataz, provincia donde Poderosa posee importantes intereses mineros. Ese contraste es relevante para la investigación: no fue el peso electoral de Belaúnde —0,244 %— lo que explica por sí mismo su posterior acceso a uno de los ministerios estratégicos del Estado gracias a la presidenta de los ricos. La cuestión que corresponde examinar es qué trayectoria política, profesional e institucional condujo a ese nombramiento, sin inferir de ese solo contraste una causa específica.

Esa precisión debe conservarse porque hace más fuerte, no más débil, la pregunta planteada por la China Polo. El problema que ella estaba examinando no se reducía a averiguar si una transferencia electoral había sido declarada legalmente. La cuestión era cómo puede proyectarse el poder económico hacia el poder político. Quien encabezaba Libertad Popular terminaría posteriormente dirigiendo el Ministerio de Defensa mientras las Fuerzas Armadas intervenían precisamente en Pataz, provincia donde Poderosa posee importantes intereses mineros.

La controversia llegó incluso al Congreso mediante un pliego de 43 preguntas sobre los aportes de Evangelina Arias, las relaciones de Belaúnde con Poderosa y las operaciones militares desarrolladas en Pataz. Belaúnde ha negado que exista conflicto de intereses y sostiene que las operaciones estatales tienen como objetivo combatir a las organizaciones criminales, no proteger los intereses de Poderosa. La pregunta de la China Polo, sin embargo, trascendía la explicación individual: estaba comenzando a examinar cómo el capital privado puede financiar organizaciones políticas, cómo dirigentes de esas organizaciones llegan posteriormente al gobierno y cómo desde el gobierno se administra el aparato coercitivo del Estado en territorios donde existen grandes intereses económicos.

Por eso resultan importantes sus referencias a la “clase dominante” y a los “grupos de poder económico”. Había dejado de buscar solamente al funcionario que podía haber recibido algún beneficio. Estaba intentando describir un mecanismo de reproducción del poder.

 

Los Belaúnde: el ministro no apareció de la nada.

Aquí entra el tercer apellido y tampoco podemos presentar a Rafael Belaúnde Llosa simplemente como “el ministro”. Rafael Belaúnde Llosa pertenece a la tradicional familia Belaúnde de la oligarquía política peruana y figura como socio del Club Nacional desde 2006. Es nieto del expresidente Fernando Belaúnde Terry e hijo de Rafael Belaúnde Aubry, de manera que su presencia política forma parte de una continuidad familiar que atraviesa varias generaciones.

Por eso, cuando Rafael Belaúnde Llosa aparece encabezando Libertad Popular y posteriormente llega al Ministerio de Defensa, no estamos observando la irrupción de un personaje sin antecedentes familiares en la vida pública. Estamos ante otra generación de una familia tradicionalmente vinculada con la política peruana. Y el Club Nacional vuelve a aparecer precisamente porque ya lo habíamos encontrado al estudiar a Roque Benavides y a la generación anterior de los Arias.

La pertenencia al Club Nacional demuestra que tres familias que aparecen por caminos distintos en investigaciones sobre minería, financiamiento político y Estado tienen presencia documentada en un tradicional espacio de sociabilidad de las élites peruanas. Para una investigación sobre oligarquía, esa coincidencia merece ser registrada y después estudiada genealógica y empresarialmente.

 

El padre de Belaúnde abre otro camino: Paltarumi.

La historia se vuelve todavía más interesante cuando miramos hacia la generación anterior de los Belaúnde. Mientras Evangelina Arias había realizado importantes aportes a Libertad Popular, Rafael Belaúnde Aubry, padre del ministro, había sido designado director de Paltarumi S.A.C. para el periodo mayo de 2026-mayo de 2029. Sin embargo, en la declaración jurada de intereses presentada por Rafael Belaúnde Llosa después de asumir Defensa, respecto de su padre figuraba la indicación “no labora”.

Cuando el asunto salió a la luz, Belaúnde sostuvo que desconocía el vínculo de su padre con Paltarumi. Reconoció que sabía de la amistad de su padre con Jimmy Pflücker y agregó que, según entendía, Paltarumi tenía intereses contrapuestos a Poderosa y ambas empresas “no se llevan bien”. Esa afirmación debe conservarse como la explicación del propio Belaúnde, no convertirse automáticamente en una conclusión de nuestra investigación.

Puede existir efectivamente una competencia entre Poderosa y Paltarumi. Pero también debe examinarse si la afirmación sobre esa rivalidad funcionó como argumento de deslinde después de conocerse públicamente el cargo de su padre. Con los documentos disponibles todavía no podemos decidir entre ambas posibilidades. Lo importante es que la existencia de una eventual competencia no destruye el análisis: las élites económicas no necesitan constituir un bloque homogéneo; pueden competir ferozmente y al mismo tiempo disponer de distintos canales familiares, empresariales y políticos de proximidad al Estado.

El cuadro resulta así mucho más complejo. De un lado tenemos a Evangelina Arias, presidenta de Poderosa y aportante de Libertad Popular; del otro, al padre de Rafael Belaúnde Llosa integrando el directorio de Paltarumi; y entre ambos aparece Rafael Belaúnde Llosa, perteneciente a una tradicional familia política y socio del Club Nacional, primero como dirigente de Libertad Popular y posteriormente como ministro de Defensa. No es necesario convertir Poderosa y Paltarumi en aliados para advertir que existen aquí relaciones empresariales, familiares y políticas que merecen investigación.

 

Pataz: donde el oro conecta mundos aparentemente separados.

Entonces regresamos al territorio. Los reportajes de la China Polo sobre Pataz, Los Pulpos, Jens Lara y policías presuntamente relacionados con organizaciones criminales describían un escenario donde se disputaban bocaminas, mineral, territorio y rutas de comercialización. Allí aparecen minería formal, minería informal e ilegal, empresarios, organizaciones criminales, secuestros, extorsiones, policías y finalmente Fuerzas Armadas. Y en ese mismo territorio opera Poderosa.

La importancia de Pataz radica precisamente en esa superposición. El oro extraído del territorio conduce hacia diferentes mercados; alrededor de las bocaminas aparecen organizaciones criminales y minería ilegal; la Policía interviene en la lucha contra esas organizaciones; posteriormente intervienen las Fuerzas Armadas bajo conducción del Ministerio de Defensa; Poderosa posee allí importantes operaciones mineras; la familia Arias controla históricamente la compañía; Evangelina Arias realizó importantes aportes al partido que encabezaba Rafael Belaúnde; y Belaúnde terminó posteriormente al frente de Defensa. Paralelamente, su padre aparece en el directorio de Paltarumi, otra empresa relacionada con el circuito aurífero.

Lo significativo es que Pataz constituye simultáneamente un territorio minero, empresarial, criminal, policial, militar y político, y el oro hace que actores de naturaleza completamente diferente terminen actuando sobre un mismo espacio.

 

Colchado, Basombrío e IDL: otro circuito de poder.

La segunda gran línea de investigación de la China Polo tiene una naturaleza diferente. Aquí no encontramos necesariamente familias propietarias ni gran capital, sino lo que ella describía como una red de poder institucional. La periodista construía reiteradamente un eje entre Harvey Colchado, Carlos Basombrío, IDL, DIVIAC/EFICCOP, abogados y fiscales, cuestionando decisiones relacionadas con la trayectoria de Colchado, operativos policiales, presupuestos y supuestas relaciones institucionales que, según sus investigaciones, habrían colocado a determinados actores en posiciones privilegiadas.

Son acusaciones de la China Polo y cada una debe comprobarse separadamente. Pero para reconstruir qué poderes estaba afectando resulta significativo que ella creyera estar identificando una estructura capaz de circular entre ONG, Ministerio del Interior, Policía, Ministerio Público, abogados, universidad y medios de comunicación. No debemos llamar oligarcas a Colchado, Basombrío o los integrantes de IDL simplemente porque puedan ejercer poder. Precisamente la distinción fortalece el análisis: Benavides, Arias y Belaúnde introducen poder familiar, económico y generacional; Colchado, Basombrío, fiscales y abogados introducen poder institucional. La pregunta posterior será dónde se producen los cruces.

 

Revoredo: cuando el enfrentamiento alcanzó directamente a la China Polo.

Finalmente está Víctor Revoredo. Aquí debemos separar dos preguntas distintas: quién podía verse económicamente afectado por los reportajes y quién mantenía un enfrentamiento directo con la periodista. La China Polo había denunciado públicamente amenazas contra su vida y afirmó haber recibido llamadas desde establecimientos penitenciarios en las que sus interlocutores le advertían de un supuesto atentado que atribuían a Revoredo. Existe un dato cronológicamente relevante: la China Polo formuló aquella acusación públicamente antes de morir.

 

El mapa de los poderes que estaba tocando.

El cuadro permite ordenar toda la investigación:

Núcleo investigado

Qué aparece en las investigaciones

Tipo de poder

Benavides / Buenaventura

Roque Benavides, integrante de una familia tradicional de la gran minería; Buenaventura; Club Nacional y presidencia del Patronato UNI

Oligárquico / minero

Arias / Poderosa

Familia minera; Jesús Arias Dávila en el Club Nacional; Evangelina Arias al frente de Poderosa, en Patronato UNI y como importante aportante de Libertad Popular

Oligárquico / minero-familiar

Belaúnde / Club Nacional

Familia política tradicional; continuidad generacional; Rafael Belaúnde Llosa socio del Club Nacional, dirigente de Libertad Popular y posteriormente ministro de Defensa

Oligárquico / político-familiar

Belaúnde Aubry / Paltarumi

Padre del ministro incorporado al directorio de una empresa vinculada al circuito aurífero

Empresarial / familiar

Patronato UNI

Coincidencia institucional de Benavides y Arias y canalización de recursos privados hacia la universidad

Empresarial / institucional

López Chau / Ahora Nación

Presunto aprovechamiento político de relaciones y contrataciones universitarias, según la investigación de la China Polo

Político / institucional

Harvey Colchado

DIVIAC/EFICCOP, operativos, presupuestos y supuesto direccionamiento denunciado por la periodista

Policial / inteligencia

Basombrío / IDL

Supuestas relaciones institucionales y acceso privilegiado denunciados por la China Polo

Jurídico / mediático / institucional

Víctor Revoredo

Denuncias sobre actuación policial y posterior señalamiento relacionado con amenazas contra la periodista

Policial / seguridad

Redes criminales de Pataz

Control de bocaminas, oro, extorsiones, secuestros y presuntos vínculos con determinados agentes policiales

Criminal / económico

 

Tres familias y un espacio histórico de sociabilidad.

Ahora sí podemos observar algo que desaparece cuando estudiamos cada reportaje por separado. Los Benavides aparecen por la UNI; los Arias aparecen por la UNI y reaparecen por Poderosa, el financiamiento político y Pataz; los Belaúnde aparecen a través de Libertad Popular y vuelven a surgir por Defensa y Paltarumi. Y detrás de las tres ramas aparece el Club Nacional.

En los Benavides encontramos a Roque Benavides, socio desde 1981. En los Arias encontramos a Jesús Arias Dávila, socio N.º 2318, perteneciente a la generación que construyó Poderosa y padre de Evangelina Arias. En los Belaúnde encontramos a Rafael Belaúnde Llosa, socio desde 2006, perteneciente a una familia de prolongada presencia en la política peruana. Visto de esta manera, el Club Nacional deja de aparecer como un dato biográfico disperso y se convierte en un elemento prosopográfico común a tres ramas familiares que encontramos por vías distintas.

Por su carácter reservado, no sabemos qué relaciones concretas se desarrollaron dentro del Club Nacional respecto a las actuaciones investigadas por la China Polo. Su significado es histórico y sociológico: cuando seguimos hacia atrás a familias que aparecen en investigaciones sobre minería, financiamiento político y Estado, encontramos presencia de esas familias en uno de los tradicionales espacios de sociabilidad de las élites peruanas. Después corresponde investigar cuándo ingresó cada generación, qué otras familias coincidieron con ellas, qué relaciones empresariales existieron y cuáles de esas relaciones sobrevivieron fuera del club.

 

La China Polo había comenzado a seguir las estructuras

Aquí está finalmente el punto central. La China Polo comenzó denunciando personas, pero terminó aproximándose a estructuras. Cuando investigó la UNI encontró grandes empresarios mineros; cuando siguió el Patronato encontró a Benavides y Arias; cuando siguió a Arias encontró Poderosa y financiamiento político; cuando siguió ese financiamiento apareció Belaúnde; cuando Belaúnde llegó al Estado aparecieron Defensa y Pataz; cuando observamos a su familia aparece Paltarumi; y cuando regresamos a Pataz reaparecen el oro, las organizaciones criminales, la Policía, las Fuerzas Armadas y los grandes intereses económicos.

Y al reconstruir genealógicamente a los personajes económicos y políticos que aparecen en esos recorridos encontramos algo adicional: Benavides, Arias y Belaúnde poseen vínculos documentados con el Club Nacional, aunque en momentos y generaciones diferentes. Ese dato no prueba una coordinación concreta, pero sí coloca las investigaciones de la China Polo dentro de un paisaje social más antiguo que cualquiera de sus reportajes: familias, patrimonio, grandes empresas, espacios de élite, partidos y Estado.

Pero lo que sí tenemos gracias a la China Polo resulta suficientemente importante: una periodista que comenzó siguiendo delincuentes, policías y funcionarios terminó entrando en terrenos donde aparecían familias tradicionales del poder económico y político peruano, grandes empresas mineras, financiamiento electoral, un ministerio estratégico, el negocio del oro y espacios históricos de sociabilidad oligárquica.

Por eso la pregunta para CazaOligarcas ya no puede limitarse a quién discutió con la China Polo o quién fue objeto de uno de sus reportajes. La pregunta es qué estaba empezando a descubrir cuando dejó de mirar solamente al delincuente, al policía o al funcionario y comenzó a seguir el dinero, el oro, las familias, el Club Nacional y las conexiones con el Estado. En ese recorrido aparecen los Benavides, los Arias y los Belaúnde. Y es precisamente allí donde corresponde seguir excavando.

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